Padres y representantes del liceo Miguel Ángel Lozada, ubicado en el sector 23 de Enero de Maturín, denuncian el mal estado de la infraestructura. Los afectados mencionan que la institución requiere atención urgente, ya que las paredes y techos presentan grietas que permiten la filtración de agua hacia el interior de las aulas.
La situación ha llegado a un punto alto donde las actividades académicas se ven directamente interrumpidas por las condiciones climáticas.
Según los testimonios, cuando llueve, el agua penetra en los salones de clase, impidiendo que los docentes y alumnos puedan permanecer en ellos.



«Hay aulas que se mojan bastante y no se puede dar clases allí», afirmó Heidy Guaipo, representante de la institución.
A pesar de los esfuerzos de la comunidad educativa por mantener los espacios, los representantes aseguran que la autogestión y las colaboraciones voluntarias ya no son suficientes para frenar el avanzado deterioro estructural.
«Nosotros hacemos lo que podemos para limpiar las aulas y se pide colaboración, pero no basta para una infraestructura. Por eso hacemos el llamado a los entes gubernamentales, que son los que nos pueden ayudar», señaló Guaipo.





Los padres estiman que la matrícula de la institución ronda los más de 500 estudiantes entre los turnos de la mañana y la tarde, quienes actualmente ven comprometido su derecho a recibir clases en un ambiente digno y seguro.
Además, esperan una respuesta pronta de las autoridades para evitar que el daño en los techos y paredes siga extendiéndose.
Fotos/Juan Goitía/Anselmo Sánchez (pasante)