En un movimiento que eleva la complejidad técnica del conflicto en Oriente Medio, la Guardia Revolucionaria de Irán (IRGC) confirmó el debut operativo del misil balístico de combustible sólido Sejil. Es la primera vez que este armamento, pieza clave del arsenal estratégico de Teherán, se emplea en un escenario de combate real tras años de pruebas experimentales.
Velocidad y despliegue estratégico
A diferencia de los proyectiles de combustible líquido, el Sejil destaca por su capacidad de lanzamiento rápido desde plataformas móviles. Esta característica reduce drásticamente los tiempos de preparación, otorgando una ventaja táctica al dificultar su detección temprana por parte de los sistemas de vigilancia satelital.
Especificaciones técnicas del proyectil:
- Longitud: 20 metros aproximadamente.
- Peso: 23 toneladas.
- Alcance: Hasta 2,000 kilómetros.
- Carga útil: Ojivas de entre 500 y 1,000 kilogramos.
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Detalles de la ofensiva y objetivos militares
Según la agencia de noticias Mehr, el uso del Sejil se integró en la 54.ª oleada de ataques iraníes. En la operación también se lanzaron otros modelos de largo alcance, como el Khorramshahr (capaz de portar ojivas de 2 toneladas), el Kheibar Shekan, el Qadr y el Emad.
Los ataques se dirigieron contra instalaciones de la industria militar, centros de gestión aérea y concentraciones de tropas israelíes. Previamente, la IRGC ya había ejecutado ataques con drones y misiles contra centros de mando vinculados a intereses de Estados Unidos y objetivos en países vecinos como los Emiratos Árabes Unidos, lo que ha encendido las alarmas sobre una regionalización del conflicto.
Respuesta de Israel ante la «amenaza existencial»
El ministro de Exteriores de Israel, Gideon Sa’ar, reafirmó que la contraofensiva militar persistirá hasta neutralizar lo que calificó como «amenazas existenciales». El empleo del Sejil ha obligado a las Fuerzas de Defensa de Israel a elevar al máximo la alerta de sus sistemas de protección antimisiles, dada la velocidad y capacidad destructiva del proyectil.
Para los analistas militares, el uso coordinado de distintos sistemas balísticos marca un salto cualitativo en la guerra, complicando la labor de interceptación y demostrando la capacidad de proyección de poder de Irán en toda la región.
Con información de Versión Final