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Maikel Castillo: la voz que desafía el transporte de Maturín por amor a su madre

Maikel es el reflejo del talento que camina por nuestras calles, muchas veces invisible ante la prisa, pero con una determinación inquebrantable

En el ajetreo diario de las unidades de transporte público que recorren Maturín, entre el ruido del motor y el calor del oriente venezolano, emerge una voz que detiene el tiempo. No es un radio encendido, es Maikel Castillo, un joven de 22 años que ha convertido los pasillos de los autobuses en su escenario principal desde hace más de una década.

El talento de Maikel no es un improvisado. Su historia con la música comenzó cuando apenas tenía cinco años de edad. Lo que empezó como un juego y un aprendizaje junto a sus primos, quienes le enseñaron los primeros acordes de la guitarra y a proyectar la voz para vencer el miedo escénico, se convirtió con el paso de los años en su oficio y su sustento.

Quince años de música urbana
Maikel suma ya 15 años recorriendo las rutas de la ciudad. Su repertorio es tan variado como los pasajeros que lo escuchan: desde la fuerza del vallenato y la nostalgia de las rancheras de Vicente Fernández, hasta las baladas románticas de Marco Antonio Solís, artista con quien se siente profundamente identificado en la actualidad.

Sin embargo, detrás de cada interpretación hay una motivación que va más allá del aplauso o la moneda que cae en el sombrero. Maikel canta por una promesa de amor filial.

Un canto por la salud de su madre
El motor que impulsa a este joven artista cada mañana es su madre. Desde hace aproximadamente seis años, ella comenzó a perder la visión paulatinamente, una condición que hoy la mantiene en la penumbra. Maikel, quien vive con ella y su padrastro, ha asumido la responsabilidad de ser el pilar del hogar.

Cada bolívar recaudado en sus jornadas de canto tiene un destino claro: costear los gastos diarios y, por encima de todo, reunir los recursos necesarios para una cirugía que le devuelva la vista a su madre. «Mi mayor sueño es verla recuperada», confiesa Maikel, cuya humildad es tan grande como su registro vocal.

Del autobús a las grandes tarimas
A pesar de las dificultades que enfrenta el transporte público en Monagas y de la rudeza del trabajo informal, Maikel Castillo no permite que sus sueños se oxiden. Su meta es clara: profesionalizarse. Aspira a que su voz trascienda las fronteras de las unidades de transporte para llegar a los grandes escenarios nacionales e internacionales.

Maikel es el reflejo del talento que camina por nuestras calles, muchas veces invisible ante la prisa, pero con una determinación inquebrantable. Hoy, este joven de La Pica sigue afinando su voz, esperando que el próximo viaje no solo lo lleve a su destino, sino hacia la oportunidad de su vida.

Foto: Juan Carlos Goitía

Roxiry Montilla

Licenciada en Comunicación Social, mención periodismo impreso. Egresada de la Universidad Rafael Belloso Chacín (URBE) CNP 21.554

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