Tras los frecuentes apagones de electricidad en Maturín, comerciantes indicaron que han tenido pérdidas en sus ventas, además de lo insoportable e incómodo que es trabajar sin el servicio por más de tres horas.
La interrupción del suministro eléctrico se ha vuelto una constante que afecta la operatividad de los negocios, especialmente en el casco central y además de los sectores del municipio.
La falta de energía no solo apaga las luces, sino que paraliza los sistemas de pago electrónicos. Sin plantas eléctricas propias, muchos locales dependen de pequeños sistemas de respaldo (UPS) que apenas logran mantener activos los routers de internet, obligando a los trabajadores a facturar de manera manual y limitando severamente las transacciones financieras.



«Cuando se va la luz, esto se pone intenso con el calor. La luz, dura más de cuatro horas y es difícil para atender a los clientes porque no tenemos una planta; entonces para los puntos, para la venta es insoportable», afirmó Adriana González, trabajadora.
Además del impacto económico, las condiciones laborales se tornan precarias debido a las altas temperaturas de la región. Los comerciantes señalan que, ante la falta de aire acondicionado o ventilación, tanto el personal como los clientes deben lidiar con un ambiente sofocante, lo que reduce el flujo de compradores en los establecimientos.



«Al principio no se iba tanto tiempo, como una hora, pero ya ahorita fijo, un día sí y un día no, tres horas completas. Se limita muchas cosas porque realmente no podemos hacer mucho, por lo menos los clientes que vienen con las aplicaciones de financiamiento es más complicado», explicó la encargada de una tienda de electrodomésticos que prefirió mantenerse en el anonimato.
El sector comercial de Maturín hace un llamado a las autoridades competentes para que publique un cronograma de estos cortes y que no sea tan frecuentes, ya que la incertidumbre sobre los horarios de los cortes impide una planificación efectiva y pone en riesgo la sostenibilidad de los pequeños y medianos negocios que hacen vida en el estado Monagas.
Fotos/Juan Goitía