Habitantes de la zona centro de Maturín, denunciaron que la acumulación de líquidos contaminantes en la avenida Monagas, específicamente detrás de la Casa de la Cultura y el Liceo José Miguel Sanz, no responde a un desborde de cloacas, sino al vertido de desechos que se ha convertido en un ambiente desagradable para los residentes de la zona.
Según los afectados, se trata de aguas estancadas mezcladas con desperdicios de comida provenientes de un negocio cercano, situación que se origina específicamente a la altura del antiguo Circuito Judicial.


«El problema nace detrás de la Casa de la Cultura; no es una rotura de tuberías, es agua con restos de comida que se empoza y genera olores insoportables que ya no podemos aguantar en nuestras casas», afirmaron vecinos de la zona, quienes prefirieron resguardar su identidad por temor a represalias.
La comunidad alerta que esta situación ha desatado una preocupante proliferación de plagas y mosquitos, incrementando el riesgo de enfermedades infecciosas en el sector.


Ante la gravedad del escenario, los residentes hacen un llamado urgente a las autoridades sanitarias y municipales para que inspeccionen el establecimiento responsable y procedan al saneamiento de la vía.
Advierten que, de no tomarse medidas inmediatas, el foco de contaminación continuará extendiéndose por la antigua zona judicial, afectando tanto la salud pública como el patrimonio cultural y educativo que rodea la zona.
Fotos/Juan Goitía