La precariedad en el acceso al agua potable mantiene en un estado de angustia permanente a los residentes de los sectores San Vicente Ferrer y Heroínas de Juana, parroquia San Vicente, del municipio Maturín.
A pesar de los esfuerzos por mantener la normalidad en sus hogares, los vecinos reportan que el suministro ha dejado de ser una constante, obligándolos a depender de métodos alternativos y costosos para cubrir sus necesidades básicas.
La situación ha forzado a las familias a realizar inversiones imprevistas en equipos de bombeo, ya que la presión en las tuberías es insuficiente para que el líquido llegue de forma natural a las viviendas, sin embargo, quienes no cuentan con los recursos para adquirir una bomba eléctrica, se ven en la necesidad de cargar envases desde otros sectores o recurrir a la solidaridad de vecinos, lo que agrava la carga física y emocional de la comunidad.



«El agua no llega normal, sino que uno tiene que tener bomba para jalarla. Casi toda la vida hemos tenido este problema aquí. A pesar de proyectos de infraestructura realizados en años anteriores seguimos igual o hasta peor», relató Luisa González.
A la irregularidad del bombeo se le suma un factor crítico como la inestabilidad del sistema eléctrico regional. Según denuncian los afectados, la operatividad de los pozos y de las bombas particulares está estrechamente ligada al fluido eléctrico, el cual presenta interrupciones frecuentes que dejan a sectores enteros completamente secos.
«El problema es la luz. Cuando la luz se va, se va el agua. Lo que es San Vicente, Colina y 1° de Mayo, que tienen pozo, tienen el problema de que si se va la luz, se quedan también sin agua», puntualizó la vecina.
Los habitantes de San Vicente Ferrer y Heroínas de Juana piden que se ejecute un plan de mantenimiento integral en las redes de distribución de agua potable y se garantice la estabilidad del servicio eléctrico que es otro problema por el que están padeciendo.
Fotos/Juan Goitía