El bostezo puede desempeñar un papel poco conocido en la regulación de los fluidos del cerebro, según un estudio que también arroja nueva luz sobre lo que ocurre al momento de que una persona intenta contener esta acción.
Hasta ahora se pensaba que este comportamiento había evolucionado principalmente para regular los niveles de oxígeno. Otras teorías sugerían que bostezar servía para comunicar cansancio a otros miembros de la especie.
El nuevo estudio utilizó resonancias magnéticas para revelar que el bostezo reorganiza el flujo del líquido cefalorraquídeo fuera del cerebro. Este líquido ayuda a eliminar desechos y transportar sustancias químicas esenciales, al mantener el equilibrio de presión y la salud del órgano.
La investigación también señala que cada persona bosteza de una manera ligeramente diferente. “Bostezar parece ser un comportamiento altamente adaptativo y futuras investigaciones sobre su importancia fisiológica podrían resultar muy valiosas”, señala el estudio, publicado en la revista Respiratory Physiology & Neurobiology.
Aumenta el flujo del líquido cefalorraquídeo
Bostezar implica un movimiento coordinado de la mandíbula, la cabeza y el cuello en un patrón constante y repetible. Estos movimientos influyen en el flujo del líquido cefalorraquídeo alrededor del cerebro y la médula espinal.
El estudio evaluó cómo el bostezo afectaba las vías de circulación del líquido cerca del tronco encefálico y la parte superior de la columna en 22 participantes sanos, comparándolo con la respiración normal, la respiración profunda y los bostezos reprimidos.
Los investigadores descubrieron que bostezar aumentaba el flujo del líquido cefalorraquídeo en comparación con la respiración normal, lo que indica un “propósito fisiológico funcional” más allá de una simple señal de cansancio.
Aunque la respiración profunda también incrementaba el flujo, el bostezo se asoció con mayor frecuencia a la salida del líquido.
Puede enfriar el cerebro
El patrón de flujo observado durante el bostezo sugiere que también influye en el transporte de sustancias y en el intercambio de calor en el cerebro.
“La alineación del flujo del líquido cefalorraquídeo y de la sangre venosa, junto con el aumento del flujo sanguíneo arterial carotídeo durante el bostezo, podría optimizar el intercambio de calor y contribuir al enfriamiento del cerebro”, indica el estudio.
Si estos resultados se confirman con investigaciones más específicas, podrían ayudar a entender mejor trastornos relacionados con alteraciones del flujo del líquido cefalorraquídeo, como la migraña.
Vía VTV