En un giro clave para las relaciones bilaterales, China anunció este sábado un principio de acuerdo con Estados Unidos para reducir de forma mutua los aranceles sobre productos de alta relevancia para ambas potencias. Asimismo, Pekín ratificó la millonaria adquisición de aeronaves estadounidenses, un compromiso que ya había sido adelantado por el presidente norteamericano, Donald Trump, durante su reciente visita de Estado a la capital china.
A través de un comunicado oficial, el Ministerio de Comercio de China informó la creación de consejos bilaterales de comercio e inversión. Este nuevo mecanismo de diálogo servirá para abordar de manera directa la desescalada arancelaria y dar continuidad a los consensos alcanzados en consultas previas.
Apertura agrícola y reactivación del sector aeronáutico
Las dos mayores economías del mundo pactaron la reducción de barreras no arancelarias para dinamizar el intercambio agroalimentario. El acuerdo beneficia el acceso al mercado de mariscos y lácteos chinos en EE. UU., así como la exportación de carne de vacuno y aves de corral estadounidenses hacia el gigante asiático.
En el ámbito aeronáutico, la cartera de Comercio confirmó el desbloqueo de la compra de aviones comerciales a la constructora estadounidense Boeing. El pacto incluye garantías por parte de Washington para asegurar el suministro continuo de motores y componentes tecnológicos hacia China. Al respecto, el presidente Trump detalló que el compromiso inicial contempla la adquisición de al menos 200 aeronaves, con el potencial de extenderse hasta 750 unidades bajo ciertas condiciones; una operación histórica que pone fin a casi una década sin pedidos comerciales de gran envergadura por parte de Pekín.
Según el informe oficial, los equipos técnicos de ambas naciones continúan negociando los detalles finales para proceder con la implementación inmediata de las medidas.
Hacia una «estabilidad estratégica» tras la crisis tecnológica
Esta histórica visita de Estado, la primera de un mandatario estadounidense a territorio chino en casi nueve años, se produce tras un periodo de extrema tensión marcado por una agresiva guerra arancelaria que llegó a registrar gravámenes de tres dígitos, además de severas restricciones a la exportación de semiconductores y tierras raras.
Para mitigar la fricción de la carrera tecnológica, ambos gobiernos acordaron establecer un marco de «relación de estabilidad estratégica constructiva», diseñado para guiar los lazos bilaterales durante los próximos tres años.
El presidente chino, Xi Jinping, enfatizó la necesidad de mantener esta línea diplomática: «La esencia de las relaciones económicas y comerciales entre China y Estados Unidos es el beneficio mutuo. Frente a las diferencias y fricciones, la consulta en igualdad de condiciones es la única opción correcta». Por su parte, Trump calificó el avance como un éxito bilateral, asegurando que ambas naciones han cerrado «acuerdos comerciales fantásticos y excelentes para los dos países».
Vía Globovisión