Este domingo 17 de mayo se llevó a cabo con éxito la tercera edición de la jornada social y gastronómica “Cocinando Sonrisas”. En esta oportunidad, el epicentro del despliegue fue el municipio Cedeño del estado Monagas, donde se atendió de manera integral a la comunidad indígena Kariña, logrando una perfecta fusión entre el sabor criollo y la herencia ancestral.

La actividad fue organizada por la fundación «Monagas también es llano», una organización dedicada a proyectar las potencialidades culturales y culinarias de la región bajo la premisa de reconocer el valor histórico de los pueblos originarios. Gracias a este esfuerzo, se logró la elaboración y entrega de más de 500 platos de comida bajo un exclusivo concepto gourmet adaptado a la zona.
Una ruta gastronómica con identidad regional
Representantes de la organización aliada recordaron que esta iniciativa forma parte de una ruta social que inició en el río Morichal Largo durante la pasada Semana Santa. En aquel primer encuentro, se alcanzó una exitosa fusión cultural al preparar el tradicional cuajao oriental utilizando proteínas autóctonas y respetando la idiosincrasia de las zonas visitadas.

En esta tercera escala en el municipio Cedeño, el menú fue diseñado minuciosamente por chefs locales para ofrecer una experiencia gastronómica digna de la alta cocina, utilizando ingredientes locales como homenaje a la despensa indígena.
Vitrina para las expresiones sagradas del pueblo Kariña
Más allá de la asistencia alimentaria, el encuentro sirvió como una plataforma de visibilización para las expresiones espirituales de la etnia Kariña. El cacique de la comunidad, Miguel Romero, explicó a los presentes el profundo significado de sus tradiciones:
- El Acatompo: Un ritual sagrado destinado a agasajar y honrar el espíritu de los difuntos con el fin de asegurar su protección sobre el pueblo.
- El Mare-Mare: Canto y baile emblemático que constituye la columna vertebral de la identidad musical de esta etnia.
La jornada cultural también incluyó interpretaciones en lengua materna de diversos cantos ceremoniales, tanto para el regocijo de los adultos como para el acompañamiento místico de los niños en su tránsito espiritual, consolidando un domingo de unión, respeto y rescate de la memoria histórica de Monagas.