Los padres y representantes de Maturín manifiestan su preocupación tras los constantes apagones que perduran por más de seis horas, los cuales según afirman, interfieren de forma directa y severa en el descanso de los niños al romper sus rutinas de sueño, exponerlos a un calor extremo sin ventilación y generarles un estado de alerta emocional constante provocado por la oscuridad, además de dificultarles realizar sus tareas escolares.
Yuraima Azcueta, consultada, expresa cómo siente que le ha afectado a su hija los constates apagones eléctricos. «A mi niña le afecta bastante los apagones, porque el calor le genera alergia, no le permite dormir bien, ella acostumbra dormir una siesta en las tardes y no puede. Algunas veces me ha tocado no mandarla al colegio porque no descansa, ya que nos cortan la electricidad desde las 6:00 de la tarde hasta las 11:00 de la noche».
Por su parte, Oriana Marcano califica la crisis eléctrica actual como una situación sumamente estresante para todo el núcleo familiar. Detalla que los niños padecen alergias debido al calor extremo y sufren frustración por la excesiva duración de los cortes.
Señala que su hijo pequeño rompe en llanto al no poder cumplir con sus horas de sueño; ante esto, Marcano confiesa que con frecuencia se ve obligada a ausentarlo de la escuela, ya que el niño se trasnocha esperando el restablecimiento del servicio para poder descansar adecuadamente.
Del mismo modo, Yalitza Torres comenta que vive de cerca las secuelas de la problemática. «Mi hijo se pone bastante inquieto cada vez que se va la luz. A veces no hallo cómo distraerlo porque son demasiadas horas y el calor es estresante».
Agrega que la falta de gas doméstico agrava el problema, pues, depende de una cocina eléctrica. «Si el servicio eléctrico falla por la mañana, se me dificulta muchísimo prepararle la comida a la hora».
Asimismo, Verónica Torrivilla advierte sobre las secuelas en el rendimiento escolar. «Los niños duermen pocas horas, si van al colegio, van cansados y estresados. Para hacer sus tareas también se dificulta porque, si la luz se va en la noche, todo queda a oscuras. A pesar de que se les pongan linternas o velas, forzan la vista, sumándose a eso el calor extremo que hace ante la falta de ventiladores».
Para finalizar, Gisbelis Sobado resalta que esta situación no permite que los niños puedan estudiar bien, ya que la luz se va también en los colegios así como en los hogares, haciendo énfasis en que es necesario que el gobierno nacional tome acciones en el asunto para que los niños puedan volver a tener sus rutinas diarias con total normalidad.
Fotos | Arialex Brazón



