Más de 27 millones de peruanos acuden a las urnas este domingo para definir en segunda vuelta el rumbo político del país entre dos modelos antagónicos: la propuesta de derecha liderada por Keiko Fujimori y la opción de izquierda representada por Roberto Sánchez.
Más allá de la evidente polarización ideológica, la jornada electoral se desarrolla bajo un fuerte despliegue militar, una respuesta institucional al clamor ciudadano ante el auge del crimen organizado, las extorsiones y los homicidios, que se han consolidado como la principal preocupación de la población.
Para garantizar el orden público y resguardar el material electoral, el Gobierno dispuso un contingente de más de 45.000 efectivos de las Fuerzas Armadas en todo el territorio nacional, quienes custodiarán los centros de votación bajo un estricto mandato de neutralidad.
Radiografía del padrón: voto nacional y extranjero
El censo electoral convoca exactamente a 27,3 millones de ciudadanos, distribuidos en 10.335 centros de votación. Un factor que podría resultar decisivo en el resultado final es el peso del voto en el exterior, donde están habilitados 1,2 millones de electores en 219 locales internacionales. Las colonias peruanas más numerosas se concentran en:
- Buenos Aires: 115.097 electores
- Santiago de Chile: 113.887 electores
- Madrid: 105.493 electores
- Barcelona: 79.606 electores
Por razones logísticas, la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) ejecutó a última hora la reubicación preventiva de 549 mesas de votación, una medida que afecta a más de 160.000 ciudadanos, principalmente en tres distritos de la capital.
Un proceso bajo máxima vigilancia interna y externa
Tras los severos retrasos logísticos registrados en la primera vuelta del pasado 12 de abril —que afectaron al 0,65% de los locales—, las autoridades han blindado la fiscalización del proceso con un despliegue histórico de aproximadamente 55.000 observadores.
La red de vigilancia incluye 587 veedores internacionales (provenientes de la OEA y la Unión Europea), 14.000 representantes de la Defensoría del Pueblo, 7.000 del Ministerio Público y 26.000 fiscales del Jurado Nacional de Elecciones (JNE). Además, se incorporaron 2.500 inspectores exclusivos para supervisar el traslado de actas en Lima y el Callao.
Para mitigar riesgos en las zonas más vulnerables, el JNE activó comisiones interinstitucionales de prevención de conflictos en coordinación con la Policía Nacional y el Poder Judicial. «Hemos concluido que una de las causas de mayor conflicto es la falta de información», señaló al respecto Eugenia Fernán Zegarra, directora del JNE.
Dos modelos en empate técnico ante el fantasma del voto en blanco
Los últimos sondeos internos perfilan un escenario de empate técnico entre ambos aspirantes:
- Keiko Fujimori: Enfrenta su cuarto balotaje presidencial (tras las derrotas de 2011, 2016 y 2021) luego de haber liderado la primera vuelta con el 17,19% de los votos válidos.
- Roberto Sánchez: Parlamentario y psicólogo, llega con el 12% de los apoyos de la primera ronda y se perfila como el heredero político del espectro que respaldó al expresidente Pedro Castillo.
El mayor desafío para ambos candidatos será captar el masivo caudal de descontento. La primera vuelta registró una cifra histórica de 3,4 millones de votos blancos y nulos, y las proyecciones previas a este domingo mantenían un 13% de intención de voto en blanco y un 7% de indecisos.
Las mesas de votación permanecerán abiertas desde las 07:00 hasta las 17:00 hora local. Cabe recordar que en el Perú el voto es obligatorio; el ausentismo conlleva multas de hasta 110 soles (unos 32 dólares) para los electores y de 275 soles (80 dólares) para los miembros de mesa que no cumplan con su función.
Vía Diario 2001