El papa León XIV presidió este domingo la solemne procesión del Corpus Christi a lo largo de la calle de Alcalá y la plaza de Cibeles en Madrid. El acto, que congregó a más de 1,2 millones de fieles bajo un intenso sol, dejó una estampa inédita en la capital española al tratarse de la primera visita de un pontífice a la ciudad desde que Benedicto XVI lo hiciera hace quince años para la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ).
La procesión se realizó portando una histórica custodia de plata dorada de 1943, resguardada habitualmente en el Museo de la Catedral de la Almudena. El Santo Padre procesionó bajo palio, consolidando una antigua tradición litúrgica que él mismo recuperó el año pasado durante las celebraciones del Corpus en Roma.
Un tapiz de 30.000 claveles para el recorrido papal
Para la ocasión, la céntrica arteria madrileña se transformó en una vistosa alfombra floral de más de 500 metros de longitud. El trabajo artesanal estuvo a cargo de la Asociación de Alfombristas do Corpus Christi de Ponteareas (Pontevedra), cuyos integrantes confeccionaron dieciséis grandes piezas de tres metros de ancho.
Las composiciones artísticas incorporaron símbolos de la iconografía cristiana, como la Sagrada Forma y las Llaves de San Pedro entrelazadas en una concha de peregrino. Para su elaboración se emplearon más de 30.000 claveles, predominantemente blancos y amarillos, en homenaje a los colores oficiales del Estado de la Ciudad del Vaticano.
Liturgia y solemnidad en el centro de la capital
El recorrido procesional comenzó inmediatamente después del rito de la comunión en la multitudinaria misa papal celebrada en Cibeles. La hostia consagrada fue colocada en la custodia monumental —una obra de los talleres de Arte Granda confeccionada con esmaltes, amatistas y diamantes— dispuesta en el centro del altar principal.
Tras el encendido del incienso y las oraciones iniciales del pontífice, dio inicio el trayecto de 700 metros. El cortejo estuvo acompañado en todo momento por los repiques de las iglesias aledañas, una lluvia de pétalos lanzada por los fieles y la música sacra interpretada por un coro y orquesta de cerca de 400 componentes. Al retornar al altar, el Papa ofreció una última oración e impartió la bendición apostólica a los presentes.
Mitigación del calor y agenda en España
Debido a las altas temperaturas registradas durante la jornada al aire libre, los equipos de organización y voluntarios distribuyeron de forma masiva botellas de agua, parasoles y abanicos improvisados para asistir a los cientos de miles de asistentes que desbordaron el centro de Madrid.
La eucaristía en Cibeles y la posterior procesión se consolidan como los eventos más multitudinarios de este viaje apostólico a España, el cual se prolongará hasta el 12 de junio e incluirá visitas oficiales a Barcelona y las islas Canarias.
Vía Globovisión