El candidato presidencial de izquierda, Iván Cepeda, cerró este sábado su campaña electoral con un multitudinario acto en el centro de Bogotá, exactamente a una semana del balotaje del próximo 21 de junio, donde se medirá en las urnas contra el aspirante de ultraderecha, Abelardo de la Espriella.
El senador y estrecho aliado del presidente Gustavo Petro, quien marchaba como favorito en los sondeos de la primera vuelta de mayo, busca ahora revertir el escenario tras quedar sorpresivamente en el segundo lugar por un estrecho margen detrás de De la Espriella, un abogado conocido por sus posturas radicales y su afinidad con el expresidente estadounidense Donald Trump.
«Vamos sobre todo a gobernar con la gente, con los movimientos sociales y con las organizaciones populares», clamó Cepeda en un efusivo discurso ante miles de simpatizantes que coreaban la consigna: «Se ve, se siente, Cepeda presidente».
Un cierre marcado por la diversidad y la tensión política
El evento de cierre congregó a una masa heterogénea de seguidores que portaban banderas de Colombia, símbolos del movimiento indígena y emblemas internacionales. Entre los asistentes se reflejaba el clima de polarización y la preocupación ante el avance de la oposición.
«Estoy acá como mujer diversa y lesbiana, como esposa de un hombre trans. Siento tristeza y angustia; están en juego derechos que pensábamos que eran básicos», manifestó Camila Cristancho, una publicista de 35 años que asistió arropada en la bandera LGBTI. Por su parte, Carlos Rocca, un músico de 72 años, advirtió que una victoria de De la Espriella representaría «el retroceso de todo» lo avanzado durante el actual gobierno.
Abelardo de la Espriella, cuyo eje de campaña es una política de mano dura contra el crimen, se ha posicionado como un outsider de la política tradicional colombiana. No obstante, de cara a esta segunda vuelta, ha logrado cohesionar a su alrededor el respaldo de los principales partidos de la derecha convencional del país.
El debate por la seguridad y la paz
El contexto electoral está fuertemente marcado por el debate sobre la seguridad. Pese a que la administración de Gustavo Petro registró avances en la reducción de la pobreza, sus intentos de negociar la paz con diversos grupos armados no arrojaron los resultados esperados. En los últimos años, las organizaciones criminales se han expandido en varias regiones, sumiendo al país en una de sus etapas más complejas en materia de orden público.
Frente a este panorama, Cepeda —quien fue uno de los arquitectos del histórico acuerdo de paz de 2016 con las antiguas FARC— reconoció las dificultades de los recientes diálogos, pero defendió firmemente la vía institucional y la salida negociada al conflicto.
«Tenemos que hacer un gran esfuerzo. Vamos a jugárnosla por la vida, vamos a jugárnosla por la paz», concluyó el candidato de izquierda ante la multitud capitalina.
Vía Globovisión