La neumonía es una de las infecciones más frecuentes y de decesos que se presentan durante la hospitalización. Miles de pacientes la contraen cada año en hospitales y muchos fallecen a causa de ella. A pesar de su impacto, rara vez se monitoriza sistemáticamente y poco se habla de cómo prevenirla.
Un reciente estudio sugiere que una medida extremadamente sencilla de higiene personal podría reducir hasta en un 60 % el riesgo de contraerla: el cepillado dental regular de los pacientes.
Los investigadores estudiaron a ocho mil 870 pacientes en tres hospitales australianos y evaluaron cómo la mejora de la higiene bucal influía en los casos de una variante de esta enfermedad llamada neumonía nosocomial no asociada a ventilación mecánica (NV-HAP).
10 a 48 días adicionales
La NV-HAP afecta a pacientes que no están conectados a un respirador y puede encontrarse fuera de la unidad de cuidados intensivos. La infección se produce cuando las bacterias de la boca son inhaladas hacia los pulmones. Los pacientes que contraen esta forma de neumonía experimentan estancias hospitalarias prolongadas, de 10 a 48 días adicionales, y su riesgo de fallecer durante su hospitalización se multiplica por ocho.
La intervención fue deliberadamente sencilla: al llegar, los pacientes recibieron un cepillo de dientes y pasta dental; tanto los pacientes como el personal sanitario fueron informados sobre la importancia del cepillado dental; esto ayudó a quienes no podían hacerlo por sí mismos; y se realizó un seguimiento de la higiene bucal en las habitaciones para obtener retroalimentación personalizada.
Los resultados arrojaron que la proporción de pacientes que se cepillaban aumentó del 16 % al 62 %. Este cambio se asoció con una reducción del 60 % en el riesgo de desarrollar neumonía nosocomial: en una habitación típica de 30 pacientes, el número esperado de infecciones disminuyó de ocho a menos de cuatro al mes.
Explicación biológica
La boca alberga miles de millones de bacterias y, cuando las personas están enfermas, sedadas, inmovilizadas o toman ciertos medicamentos, la higiene bucal puede deteriorarse. Las bacterias se acumulan en los dientes, la lengua y el frenillo, y pequeñas cantidades pueden inhalarse hacia los pulmones, lo que provoca neumonía. El cepillado dental actúa como una medida mecánica que reduce esta carga bacteriana y, por lo tanto, el riesgo de infección.
Vía VTV