Cada vez que llueve, un gran tramo de la avenida principal de La Puente, en Maturín, se transforma en un río. Vecinos y comerciantes de la zona aseguran que esta situación persiste desde hace más de dos años. La acumulación de agua, que ha llegado a alcanzar hasta un metro de altura en los episodios más críticos, perjudica gravemente el tránsito, la economía local y la calidad de vida de la comunidad.
De acuerdo con los testimonios recogidos en el lugar, el origen principal de las anegaciones radica en el colapso del caño que atraviesa la zona. Este canal recibe aguas desde la entrada del complejo residencial hasta la Avenida del Ejército. La falta de un saneamiento continuo, sumada a los escombros y desperdicios arrojados por particulares, impide el flujo normal del agua cada vez que se registran precipitaciones intensas.



«Cuando llueve fuerte se inunda completamente. El caño se colapsa, el agua se sale y se monta en la isla; esto nos perjudica a todos. El caño viene desde la entrada del complejo y va agarrando escombros, incluso hay gente que bota basura ahí. Necesitamos mantenimiento constante y en los drenajes», señaló Raúl Álvarez, comerciante de la zona.
Por su parte, los dueños de locales comerciales denuncian pérdidas económicas recurrentes. Las anegaciones no solo imposibilitan el paso del transporte público y de peatones hacia las paradas habituales, sino que también provocan el ingreso del agua a los establecimientos, afectando mercancía y equipos de trabajo.






«El lunes el agua se metió aproximadamente unos 20 centímetros de altura a los locales. Se daña la mercancía y a veces hasta los equipos. El desagüe es insuficiente para la cantidad de agua que se recibe de las calles cuando llueve fuerte. Tenemos que cerrar durante la lluvia y esperar hasta cuatro horas después para limpiar y verificar los equipos antes de volver a operar», explicó Carlos Rivas, comerciante afectado.
Ante esta contingencia, los habitantes y trabajadores del sector hacen un llamado a las autoridades para que realicen una inspección técnica integral en la zona. Exigen la implementación de un plan de mantenimiento de mayor frecuencia en el canal y los drenajes, así como la evaluación de obras estructurales como el empalme de tanquillas que permitan dar una solución definitiva a esta problemática.
Fotos/Juan Goitía