Los ciudadanos de Maturín no solo padecen racionamientos eléctricos de más de siete horas, sino también constantes averías en las redes locales que dejan a comunidades enteras a oscuras por días.
Un ejemplo es el sector Rosa Inés, al sur de la ciudad, donde los vecinos trancaron el tránsito vehicular para exigir la restitución del servicio, suspendido desde principios de semana. La protesta estalló tras acumular más de 24 horas continuas sin energía, debido a la caída de un puente y fallas en los cortacorrientes (tabacos) del tendido eléctrico local.



Tras las protestas de los vecinos, una cuadrilla de Corpoelec reparó la falla eléctrica que afectaba a la zona. A pesar de la solución, la comunidad rechazó la tardanza en la atención inicial y exigió a la empresa estatal optimizar sus tiempos de respuesta ante futuras contingencias.
«Todos los vecinos salieron a la calle y cerraron el paso para exigir que Corpoelec venga a solucionar la situación. Imagínate, la comida que uno tiene congelada se echa a perder por completo. Los niños también necesitan que sus servicios funcionen. Le hacemos un llamado urgente a Corpoelec para que atienda a las comunidades y resuelva este problema con la luz», explicó Hernán Zambrano.


Más de 20 horas sin luz en la calle El Tubo
Una situación similar se vivió en la calle El Tubo del sector Las Cocuizas, donde sus habitantes aseguraron haber pasado «un verdadero infierno» tras permanecer 23 horas consecutivas sin energía eléctrica. Los afectados explicaron que el prolongado apagón generó zozobra y alteró por completo la rutina de decenas de familias.
Asimismo, enfatizaron que las altas temperaturas de la ciudad y el riesgo de perder sus alimentos refrigerados hicieron insoportable la espera. Ante la reiteración de estas fallas en distintos puntos de la ciudad, voceros comunitarios instaron a Corpoelec a aplicar un plan de atención preventivo y efectivo, evitando así que la población deba recurrir a las protestas callejeras para recibir una respuesta oportuna.
Fotos/Juan Goitía