El diálogo de paz enfocado en el conflicto con Rusia acumulaba más de seis meses de estancamiento, una parálisis motivada por las tensiones geopolíticas derivadas de la confrontación estadounidense con Irán y por las profundas discrepancias entre Moscú y Kiev. Ante este panorama, los emisarios de la Casa Blanca modificaron su dinámica de desplazamiento, ya que hasta ahora los enviados solo visitaban Moscú, lo que obligaba a Volodímir Zelenski y a su equipo a viajar de forma sistemática a Estados Unidos o a otros territorios neutrales.
La última reunión presencial entre la administración ucraniana y los representantes de Washington ocurrió a finales de marzo en Miami (Florida), aunque Zelenski también conversó en julio con Donald Trump en dos ocasiones durante la cumbre de la OTAN y en el Despacho Oval. Pese a las dificultades logísticas y diplomáticas, el mandatario ucraniano ratificó la postura de su país mediante sus redes sociales poco antes del arribo de la comitiva.
«Estamos preparados para dialogar», escribió Zelenski tras sostener una reunión preparatoria con sus colaboradores más cercanos. «Ucrania siempre ha sido y seguirá siendo constructiva. Estamos interesados en acercar el fin de la guerra. La paz es necesaria. Se necesitan garantías de seguridad. Es necesario que la paz de posguerra tenga un carácter digno», recalcó el jefe de Estado.
El líder ucraniano aseguró que su gobierno ya estructuró propuestas concretas para consolidar un acuerdo justo y subrayó la urgencia de trabajar de manera coordinada, sustancial y realista junto a los mediadores internacionales durante la actual ronda de negociaciones en territorio ucraniano.
Vía Caraota Digital