El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, busca demostrar su poder de convocatoria este domingo 13 de septiembre mediante una jornada nacional de movilización popular. El Partido de los Trabajadores (PT) convocó a su militancia a tomar las calles de las principales ciudades con marchas, banderazos y mesas de debate a escasas tres semanas de los comicios presidenciales del 4 de octubre.
Las encuestas anticipan una contienda sumamente reñida. La firma Datafolha otorga a Lula un 39 % de la intención de voto frente al 35 % de su principal rival, el senador Flávio Bolsonaro, primogénito del expresidente Jair Bolsonaro. No obstante, los mismos sondeos reflejan un empate técnico entre ambos de cara a una eventual segunda vuelta fijada para el 25 de octubre.
Escándalo financiero sacude el panorama político
La recta final de la campaña transcurre bajo la sombra del ‘caso Master’, un millonario fraude financiero que salpica al estamento político y judicial. El juez del Tribunal Supremo, André Mendonça, levantó el secreto de sumario sobre las actuaciones vinculadas al empresario Daniel Vorcaro, detenido desde marzo. La medida dejó al descubierto los nexos del banquero con altos cargos de Brasilia, incluidos los magistrados José Antonio Dias Toffoli y Alexandre de Moraes. El pleno de la alta corte evaluará este martes si abre una investigación formal contra De Moraes.
Por su parte, la Policía Federal investiga a Flávio Bolsonaro por presunto blanqueo de capitales, corrupción y evasión de divisas. Los investigadores señalan que el abanderado del Partido Liberal solicitó una suma millonaria a Vorcaro para financiar una película sobre su padre, aunque las pesquisas sugieren que los 61 millones de reales desembolsados terminaron en un fondo en Estados Unidos para beneficio de la familia Bolsonaro.
Ante este panorama, el mandatario progresista confía en capitalizar los señalamientos contra su adversario para afianzar su liderazgo. Al mismo tiempo, el oficialismo apoya su discurso en la estabilidad económica actual, respaldada por niveles mínimos de desempleo e inflación controlada, pese al debate generado por la deuda pública tras superar el 80 % del producto interior bruto (PIB).}
Vía Globovisión