Uber deberá pagar 40 millones de dólares a la familia de Emily Normandin-Parker, una joven de 23 años que murió atropellada en agosto de 2023 tras quedar varada a un lado de la carretera en California, luego de que su conductor la obligara a descender del vehículo.
El incidente ocurrió cuando el chofer, identificado como Vu Tran, exigió a Normandin-Parker y a su amiga Luna Moore, de 24 años, que abandonaran el automóvil porque Moore había vomitados en el interior. Mientras Tran discutía con Moore al borde de la vía para exigirle el pago de una «tarifa de limpieza», un vehículo que circulaba a unos 110 kilómetros por hora arrolló a Normandin-Parker cuando esta se desvió hacia el tráfico.
El juez y árbitro del caso, Richard Stone, concluyó que Tran mostró «mucha más preocupación por su coche nuevo que por sus pasajeras» y enfatizó que el conductor pudo dejarlas en un lugar seguro. Ante estas evidencias, Stone otorgó 20 millones de dólares a cada uno de los padres de la víctima, Carol Normandin y Ken Parker, mientras que asignó 300.000 dólares a Moore por los daños sufridos.
Uber rechaza la resolución y defiende su modelo
Durante el arbitraje de cinco días, Uber argumentó que Tran operaba como un contratista independiente, por lo que la compañía no debía asumir responsabilidad legal sobre sus acciones. Tras conocerse el fallo, la empresa manifestó su desacuerdo con la decisión arbitral, aunque expresó sus condolencias a la familia.
Por su parte, los abogados de la familia révélón que Uber intentó previamente un acuerdo extrajudicial que incluía una cláusula de confidencialidad con penalizaciones de 10 millones de dólares por cada declaración pública. Los padres rechazaron la oferta al priorizar la visibilidad del caso y, tras la resolución, crearon la Fundación Emily Normandin-Parker para impulsar regulaciones de seguridad más estrictas y exigir mayor responsabilidad corporativa a las plataformas de transporte.
Vía Cactus24