El presidente de Botsuana, Duma Gideon Boko, advirtió sobre la creciente desconfianza geopolítica y afirmó que restablecer la confianza exige el respeto a la “soberanía, la integridad territorial y la igual dignidad de cada nación, independientemente de su tamaño, riqueza o poder militar”. En ese contexto, cuestionó la inequidad en las normas internacionales y aseguró que “Botsuana cree que las reglas que solo vinculan a los débiles no son reglas; y los principios aplicados selectivamente pronto dejan de inspirar respeto”, e hizo un llamamiento a la Asamblea General para que “reafirme su compromiso con el diálogo como primera herramienta de la diplomacia”.
Respecto a la arquitectura financiera global, el mandatario exigió reformas urgentes para corregir los costos desproporcionados de endeudamiento que enfrentan los países en desarrollo. Sobre este punto, subrayó que “cuando las naciones gastan más en el servicio de la deuda que en invertir en educación, creación de empleo o atención médica, la confianza en el sistema se erosiona”. Destacó el caso de Botsuana como un ejemplo donde la colaboración internacional permitió erradicar la transmisión del VIH de madre a hijo y enfatizando la necesidad de preservar el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (ONUSIDA).
El mundo necesita más confianza
A su turno, la presidenta de Bulgaria, Iliana Iotova, afirmó que el mundo necesita más confianza y rendición de cuentas, e instó a mantener “un orden mundial con reglas para todos, para países grandes y pequeños, sin doble rasero”.
En este sentido, sostuvo la necesidad de reformar el Consejo de Seguridad para garantizar una representación regional más equitativa, mediante la ampliación de ambas categorías de miembros, al tiempo que advirtió que “la reforma sin recursos no es posible”, por lo cual exigió una financiación predecible y sostenible para que las Naciones Unidas puedan cumplir con sus responsabilidades.
Respecto al escenario de defensa continental, Iotova abogó por trasladar la resolución de los conflictos al ámbito político, expresó que “desde el principio, ya es hora de trasladar el conflicto del ámbito militar al político y diplomático”. Asimismo, señaló la importancia de complementar la seguridad militar con marcos legales para evitar una nueva carrera de armamentos, y remarcó que “sería irresponsable que, tras el fin de la guerra en Ucrania, no pudiéramos ofrecer a los ciudadanos europeos nada mejor que una nueva y peor Guerra Fría”. Finalmente, destacó que Bulgaria prepara una alianza regional para asegurar la navegación en el mar Negro y mitigar el riesgo de hambruna en Oriente Medio y África.
Caída financiera
Por último, el presidente de la República Centroafricana, Faustin-Archange Touadéra, señaló que la caída del financiamiento humanitario atrapa a las naciones frágiles en el subdesarrollo y sostuvo que “abandonar los países frágiles no generará ahorros”. En este sentido, el líder rechazó las soluciones unilaterales al afirmar que «simplemente se trata de aplazar una factura que habrá que pagar con intereses», y ponderó el valor de la diplomacia frente a la fuerza militar al señalar que “tender la mano al adversario de ayer no es señal de debilidad. A menudo es el camino más seguro hacia una paz duradera”.
En materia ambiental y de seguridad interna, el mandatario sostuvo que no habrá paz sin justicia climática y anunció que exigirá en la próxima cumbre sobre el clima en Turquía la plena operatividad del fondo para pérdidas y daños, además de compensaciones para la cuenca del Congo.
Vía VTV