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‎El Camino de la Sanación: Cuando la Fe, la Prevención y la Actitud Convierten la Adversidad en Esperanza

La detección temprana, la atención oportuna y una sólida actitud emocional permiten transformar el diagnóstico del cáncer de mama en un camino de sanación y esperanza

‎En el marco del Mes Rosa y al conmemorarse este 19 de octubre el Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer de Mama, las calles y los corazones del territorio monaguense, se tiñen de solidaridad para recordar que esta fecha no solo convoca a la reflexión, sino también a la celebración de la vida. Octubre es el recordatorio latente de que la prevención es un acto de amor propio y de que, detrás de cada diagnóstico, existe la oportunidad inmensa de transformar el miedo en esperanza.

‎Bajo las premisas de la prevención consciente, el fortalecimiento emocional y la convicción de que el diagnóstico no es sinónimo de sentencia, la odontóloga Marylitza Cova comparte su inspirador testimonio de vida al conmemorar 7 años de haber superado el cáncer de mama. Actualmente, como parte de la directiva de la Fundación Damas Rosa, organización que este 1 de octubre cumple 5 años de fundada y que está integrada por 260 mujeres sobrevivientes y otras que se encuentran en proceso, impulsa un mensaje de aliento y resiliencia en la región. 

‎Transitar un proceso, no «batallar»

‎Desde el seno de la fundación, la doctora Cova promueve junto a su equipo un cambio profundo de enfoque respecto a la enfermedad. Respaldadas por orientación psicológica dentro de la institución, han decidido resignificar la vivencia evitando términos bélicos como «lucha» o «batalla». 

‎»No se trata de una pelea ni de luchar contra nuestro propio cuerpo, sino de transitar un proceso y cumplir un protocolo médico con convicción y serenidad para sanar», destaca.

‎Un diagnóstico inesperado a los 33 años

‎Su historia comenzó cuando tenía 33 años. Tiempo atrás había sido intervenida quirúrgicamente por una lesión benigna en un seno y mantenía sus revisiones médicas. Tras descuidar temporalmente estos controles rutinarios, notó un cambio inusual en la cicatriz que la motivó a acudir nuevamente al oncólogo. 

‎A pesar de que por su juventud se cuestionó inicialmente la necesidad del examen, el especialista solicitó una mamografía. La posterior biopsia confirmó la presencia de una lesión maligna en un estado avanzado. 

‎Resiliencia, fe y el amor por la profesión

‎El impacto emocional inicial fue profundo. En el momento de su diagnóstico no existía la fundación; sus únicas referencias cercanas eran casos de familiares y conocidas que lamentablemente habían fallecido, lo que inicialmente le hacía temer un pronóstico fatal de corta duración. No obstante, el amor de su familia, el deseo de criar a su hijo de tres años y su férrea voluntad transformaron el miedo en una actitud de fe y acción inmediata. 

‎»Mi mamá varios años atrás murió de cáncer de seno, y lo primero que se me vino a la mente es que iba a morir, ya después me di cuenta que necesitaba tener una buena actitud para curarme», destacó.

‎Tras su intervención quirúrgica en octubre, cumplió rigurosamente su reposo físico e inició las quimioterapias en diciembre. En aquel momento, debió asumir tratamientos que llegaban al país con cierta resistencia o desconfianza generalizada, optando por mantener una fe absoluta en su efectividad para limpiar su organismo. 

‎»En el momento que fui diagnósticada los tratamientos a penas estaban comenzando a llegar a Venezuela, eran tratamientos que venían de la India, y mucha gente dudaba en colocaselo, pero yo decía esto es lo único que hay, yo si me lo voy a poner porque estoy es lo que hay», agregó.

‎A pesar de continuar con su tratamiento médico avanzado, su pasión por la odontología se convirtió en un gran motor de sanación: en febrero ya asistía al consultorio. Aunque no trabajaba a tiempo completo, el hecho de salir de casa de forma prudente y mantenerse activa junto a sus colegas le ayudó de manera invaluable a no ceder ante el encierro o la depresión.

‎Las dificultades ante la falta de radioterapia en el sector público de Monagas

‎Posteriormente, en plena pandemia, se trasladó a Caracas para completar el ciclo de radioterapia, superando los desafíos logísticos y la separación temporal de su hijo. 

‎»Mi primera operación me la realizaron en el hospital Universitario Dr. Manuel Núñez Tovar, donde también recibí  quimioterapia, en el área de oncología, pero luego la radioterapia que aún no la hay en la parte pública, me tocó realizarmela en Caracas por la parte privada, porque aquí todavía no la había por esa parte, actualmente ya el estado cuenta con este tratamiento en dos clínicas de la ciudad de Maturín», agregó.

‎Cabe a destacar que en octubre de 2022, la alcaldesa de Maturín, Ana Fuentes, se comprometió públicamente a la adquisición de un mamógrafo digital destinado a la atención preventiva del cáncer de mama en el municipio

‎Ante la falta del equipo operativo directo en la salud pública municipal, la alcaldía ha tenido que canalizar la atención médica mediante alianzas con clínicas del sector privado y fundaciones (como el Club Rotary) para poder costear u otorgar mamografías a pacientes vulnerables en jornadas especiales.

‎En la entidad monaguense, actualmente solo dos clínicas cuentan con los tratamientos oncológicos completos, la clínica La Victoria, en el sector Juanicó y la clínica El Metropolitano, en la avenida Bella Vista.

‎Una red de apoyo que transforma vidas

‎A través de la Fundación Damas Rosa, que celebra su quinto aniversario consolidada como un pilar de contención para 260 mujeres sobrevivientes y pacientes en proceso, la Dra. Cova canaliza su experiencia para transformar la perspectiva de quienes reciben la noticia: 

‎»El cáncer ya no es sinónimo de muerte; eso está en tomar la decisión. Dios nos da este regalo y está en nosotras cómo lo recibimos. Para mí todo ha sido una bendición», expresa con convicción, guiando a las integrantes del grupo que atraviesan momentos de desaliento.

‎Finalmente, reitera que la prevención sigue siendo la mejor estrategia de vida, haciendo un llamado a realizarse controles mamarios periódicos, incluyendo ecogramas y mamografías según indicación médica, destacando que el camino debe transitarse con la frente en alto y la certeza absoluta de que es posible sanar. 

‎El impacto psicológico del cáncer de mama: «La represión emocional es un factor principal para adquirir la enfermedad»

‎Expertos destacan la necesidad urgente del acompañamiento psicológico y la modificación del entorno como parte fundamental del tratamiento oncológico

‎Enfrentar un diagnóstico de cáncer de mama representa uno de los retos más difíciles y atemorizantes para cualquier ser humano. Según explica el psicólogo Dr. Trino Gascón, esta noticia genera de manera inmediata un miedo constante y un impacto emocional severo que modifica por completo las creencias, valores, estructuras de pensamiento e incluso la vida espiritual de quien lo padece.

‎»Esta es una enfermedad difícil para cualquier ser humano, y sobre todo una enfermedad que da mucho miedo, un miedo constante, que a veces paraliza al momento de saber que tienes este tipo de enfermedad», señala el especialista. 

‎El especialista señala que el verdadero desafío no radica únicamente en recibir la noticia, sino en cómo la paciente sale de ese pensamiento recurrente que se vuelve una rumiación. Este proceso consiste en una constante expectativa negativa sobre eventos futuros, donde el pensamiento predominante es el temor a la muerte.

‎»A diferencia de otras situaciones externas como problemas laborales o de pareja, el cáncer de mama es una condición interna que genera gran angustia al no poder controlarla directamente, requiriendo tratamientos complejos como la farmacología y las radiaciones, afirmó. 

‎Entre las recomendaciones principales para el manejo integral de la enfermedad, el psicólogo aconseja la modificación de la rutina: «las pacientes deben cambiar su entorno y modificar por completo las rutinas que llevaban previamente para evitar repetir los patrones de estrés que pudieron influir en el origen de su condición. Si era una persona que tenía una rutina constante, debe modificarla, debe cambiar el ambiente completamente y esto va a ayudar muchísimo a tener otro tipo de pensamiento», afirma el doctor. 

‎El acompañamiento psicológico como pilar oncológico

‎Ante la presencia frecuente de depresión, ansiedad, ideación suicida y pensamientos intrusivos en las personas diagnosticadas con cáncer, el Dr. Gascón recalca que el tratamiento psicológico no es opcional, sino una recomendación indispensable dentro del protocolo de atención oncológica.

‎El especialista concluye señalando que este apoyo clínico debe ser simultáneo: «Dentro del tratamiento oncológico, seguidamente debe tener tratamiento psicológico; inclusive cuando está recibiendo la quimio, o está en radiación, inmediatamente la paciente , o el paciente debe estar en control con el psicólogo». 

Fotos | Juan Carlos Goitía

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