
Entre el costo de la canasta alimentaria y el precio de los fármacos esenciales, los adultos mayores en Maturín enfrentan a diario un duro dilema: alimentarse o comprar los medicamentos para controlar las enfermedades crónicas.
Las cifras de la Sociedad Venezolana de Neurología ubican al Accidente Cerebrovascular (ACV) como la cuarta causa de muerte en el país, lo que representa un riesgo constante para los pacientes hipertensos y con enfermedades crónicas en la región.
Leticia González, habitante de Maturín, refleja la realidad de miles de pensionados que dependen de tratamientos continuos para mantenerse estables.
«Imagínate, tengo que gastar entre 20 mil y 30 mil bolívares sólo para cubrir mis medicamentos, y a eso hay que sumarle la comida. El bono es una ayuda, pero en realidad casi no alcanza para nada», relató.


Costos médicos sofocan el bolsillo
Para los adultos mayores en Maturín, prevenir un evento cardiovascular resulta cuesta arriba. Los exámenes especializados preventivos oscilan entre los 15 y 50 dólares, según la especialidad y, aunque suelen realizarse de una a tres veces al año, representan un desembolso difícil de asumir.
A esto se le suma la compra recurrente de fármacos. El gasto mínimo en tratamientos requeridos bordea los 20.000 bolívares o unos $22 a la tasa del Banco Central de Venezuela.
Al consolidar ambos rubros, un abuelo puede llegar a comprometer entre el 70 % y la totalidad del subsidio del Bono de Guerra Económica, dejando al descubierto la insuficiencia de la ayuda estatal frente a la inflación en el sector salud.
«Este mes tuve que hacerme exámenes y me mandaron a comprar varios medicamentos, pero no pude adquirir todo. Tenía que comprar comida también», añadió la señora González.
Urgente llamado a la atención prioritaria
Ante esta vulnerabilidad, los afectados exigen a los organismos competentes la creación e inclusión de los adultos mayores en planes de asistencia médica prioritaria y jornadas de entrega de fármacos de bajo costo.
Rómulo Figueroa, habitante de la parroquia San Simón, reiteró el clamor. «La situación preocupa bastante. Yo soy hipertenso y las medicinas son costosas. Hace falta que nos ayuden a entrar en programas de atención preferencial para acceder a tratamientos y consultas, porque los exámenes médicos también cuestan mucho dinero».
Los pacientes hacen un llamado urgente a las autoridades sanitarias para implementar mecanismos de protección reales que garanticen el acceso oportuno a antihipertensivos y exámenes de despistaje, evitando así que más venezolanos pasen a formar parte de las frías estadísticas de mortalidad por ACV.