Los frecuentes cortes de electricidad en la avenida Miranda mantienen en jaque a los comerciantes de la zona. De acuerdo con los afectados, las interrupciones del servicio se extienden de manera rutinaria por más de seis horas continuas, lo que paraliza por completo la actividad económica del sector.
La falta de energía genera una falla en cadena que impacta directamente sus ingresos diarios. Sin electricidad, las plataformas de pago y los puntos de venta dejan de funcionar, imposibilitando el cobro con tarjetas de débito o crédito y obligando a los clientes a retirarse sin realizar sus compras.
«El punto se pone malo y dejamos de vender; al final no nos queda otra opción que cerrar las puertas», señaló uno de los comerciantes afectados sobre la crisis operacional diaria.



A la paralización de las ventas se suma el factor de la inseguridad. Mantener la persiana arriba a oscuras representa un riesgo latente para la integridad de los trabajadores y del inventario dentro de los establecimientos.
«Si dejamos abierta la puerta a oscuras, cualquier persona sospechosa o algún loco se nos mete al negocio», advirtió otro de los comerciantes de la avenida Miranda.
La situación eléctrica no se limita a un solo sector de la ciudad. Este 21 de agosto, una importante porción del centro urbano también quedó completamente a oscuras, confirmando la vulnerabilidad del sistema eléctrico comercial.
Fotos/Juan Goitía