El brote de ébola en la República Democrática del Congo (RDC) continúa su avance epidemiológico. El balance oficial presentado por el Gobierno congoleño hasta el viernes 22 de mayo registra 204 víctimas mortales probables y 867 casos sospechosos, consolidando una tendencia al alza que ha encendido las alarmas de las autoridades sanitarias locales y globales.
La crisis sanitaria, declarada formalmente el pasado 15 de mayo en el este de la RDC, ya muestra ramificaciones transfronterizas. Uganda confirmó sus primeros cinco contagios, incluido el deceso en Kampala de un ciudadano congoleño catalogado como el primer caso importado del brote.
Conflictos armados y rastreo epidemiológico
El epicentro del brote se localizó inicialmente en la provincia de Ituri —fronteriza con Uganda y Sudán del Sur—, extendiéndose posteriormente a las regiones de Kivu del Norte y Kivu del Sur. Las labores de contención médica en estas zonas enfrentan severas complicaciones logísticas debido a la inestabilidad de seguridad provocada por la presencia de grupos armados irregulares.
Pese a las restricciones en el terreno, los equipos sanitarios congoleños mantienen bajo estricta vigilancia a más de 1.700 personas que mantuvieron contacto directo con pacientes infectados, en un intento por cortar la cadena de transmisión.
Alerta máxima de la OMS por la cepa Bundibugyo
La Organización Mundial de la Salud (OMS) confirmó que la epidemia corresponde a la cepa Bundibugyo del virus del ébola, una variante que presenta una tasa de letalidad de entre el 30 % y el 50 %. Actualmente, no se dispone de una vacuna aprobada ni de tratamientos terapéuticos específicos para esta mutación.
Según los análisis de la OMS, el virus circuló de manera silente en Ituri durante aproximadamente dos meses antes de su detección oficial.
Ante la gravedad del escenario, el organismo multilateral elevó la categoría del brote a «Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional» (ESPII). Asimismo, modificó la escala de riesgo para la RDC de «alto» a «muy alto», manteniendo la categorización de riesgo «alto» para el África subsahariana y «bajo» para el resto del mundo.
Coordinación continental y presupuesto de contención
La preocupación se extendió luego de que los Centros Africanos para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC de África) advirtieran que diez naciones vecinas se encuentran en «alto riesgo» de contagio: Angola, Burundi, Etiopía, Kenia, Ruanda, Tanzania, Zambia, Sudán del Sur, la República Centroafricana y la República del Congo.
«El ébola no es únicamente un problema de la RDC, sino una amenaza regional y continental que requiere una respuesta conjunta urgente», aseveró Jean Kaseya, director general de los CDC de África.
Para hacer frente a la contingencia, delegados de salud de la RDC, Uganda y Sudán del Sur celebraron una cumbre de coordinación en Kampala. De acuerdo con las estimaciones de los CDC de África, se requiere una asignación presupuestaria de 319 millones de dólares para financiar los planes de contingencia. El 84 % de estos fondos se inyectará directamente en las redes sanitarias de la RDC y Uganda, mientras que el remanente se destinará a blindar los sistemas de vigilancia epidemiológica de los países periféricos en situación de riesgo.
Como medida preventiva inmediata, varios gobiernos africanos reforzaron sus controles aeroportuarios y fronterizos. El gobierno de Ruanda ordenó el cierre temporal de sus aduanas terrestres con las zonas afectadas, mientras que Sudán del Sur activó sus protocolos de preparación temprana.
Vía El Univerasal