La Catedral Nuestra Señora del Carmen celebroó este sábado 23 de mayo el 45° aniversario de su consagración litúrgica, un hito arquitectónico y espiritual que representa uno de los mayores motivos de orgullo para la comunidad monaguense.
El párroco del templo, el padre Samel Gamboa, destacó en las redes sociales de la iglesia que la trascendencia de la edificación, definiéndola como el corazón espiritual de Maturín y un faro inquebrantable de fe que ha guiado a generaciones de fieles por más de cuatro décadas.
La Catedral de Maturín fue consagrada oficialmente el 23 de mayo de 1981 en un solemne acto litúrgico que marcó la culminación formal de un ambicioso proyecto que tomó más de 20 años de construcción. Esta hazaña civil y religiosa fue impulsada decididamente por el primer obispo de la Diócesis de Maturín, Monseñor Antonio José Ramírez Salaverría, quien es recordado con mucho cariño y afecto por la población monaguense.
Más allá de la fe
Hoy en día, el imponente templo ha trascendido su función puramente religiosa para convertirse en un eje multidimensional indispensable para la ciudad, pues es el principal punto de referencia geográfica, social y cultural para los maturineses, así como también se destaca como una de las obras arquitectónicas eclesiásticas más importantes y visitadas del oriente venezolano (la única con aire acondicionado en su interior).
Asimismo, sus imponentes vitrales, estructuras modernas y la reciente modernización de sus sistemas de iluminación la transforman en un espectáculo visual nocturno que dinamiza el centro de la ciudad. Además, sus áreas adyacentes sirven como punto de congregación ciudadana, eventos culturales y esparcimiento para las familias locales, y por tal motivo, la Catedral se erige no solo como un monumento del pasado, sino como un testimonio vivo del desarrollo, el arte y la identidad de Maturín hacia el futuro.





Fotos/ Arialex Brazón