El terremoto de magnitud 7.4 que sacudió el occidente de Colombia la mañana de este lunes 10 de agosto no solo desencadenó emergencias en Risaralda, Chocó y el Valle del Cauca, sino que revivió un intenso debate en las plataformas digitales.
A pocas horas del evento telúrico, se viralizaron videos en TikTok y X protagonizados por el autodenominado ‘profeta Simón’, un predicador de barba blanca y cabello largo habitual del centro de Medellín. En las grabaciones, difundidas semanas atrás tras el desastre sísmico registrado en Venezuela, el sujeto aseveró que el territorio colombiano sería el próximo escenario de un gran terremoto.
Las declaraciones que encendieron las redes
En los metrajes recopilados por usuarios de redes sociales, el predicador callejero vinculó los desastres naturales con llamados de carácter religioso y moral.
“Los terremotos comenzaron en Filipinas y ahora Venezuela fue castigado… El próximo terremoto será en Colombia y después habrá un terremoto mundial. Recuerden, colombianos, antioqueños, este pueblo tendrá un terremoto más grande”, afirmaba el ‘profeta Simón’.
El mensaje cobró fuerza debido al contexto de alta sensibilidad regional marcado por la crisis humanitaria en Venezuela -donde los sismos de semanas previas dejaron graves afectaciones en ciudades como Caracas, Valencia y La Guaira- y la coincidencia temporal con el evento sísmico ocurrido este 10 de agosto en la falla de San José del Palmar, Chocó.
Coincidencia, no profecía
Ante la ola de desinformación, paranoia y pánico colectivo que suelen generar estos contenidos virales en momentos de crisis, tanto la comunidad científica como representantes religiosos han hecho un llamado a la cordura:
- El Servicio Geológico Colombiano (SGC) y la comunidad científica internacional recuerdan de forma categórica que los terremotos son eventos impredecibles.
- Voceros de la Iglesia Católica y teólogos han reiterado que este tipo de afirmaciones deben ser catalogadas como coincidencias extremas o discursos apocalípticos oportunistas, recordando que la fe no debe fundamentarse en el miedo.
Vía Extra