El reciente doble evento sísmico de magnitud 7.2 y 7.5 en Venezuela, sumado a una cadena incesante de réplicas, ha sacudido mucho más que la infraestructura física del país; ha fracturado temporalmente la estabilidad emocional de la población.
Cuando la certeza de la firmeza del suelo desaparece, la psique humana entra de inmediato en un estado de alerta continua y desgastante. Así lo asegura la psicóloga Yadira Hidalgo, quien explica las secuelas de este fenómeno y ofrece herramientas para afrontarlo.
¿Por qué los temblores afectan nuestra salud mental?
Según la especialista, la persistencia de los temblores impide que el sistema nervioso central regrese a su estado de equilibrio natural. Esto prolonga una respuesta de supervivencia que se traduce en hipervigilancia e hipersensibilidad.
“En este escenario, cualquier sonido cotidiano es interpretado por el cerebro como una amenaza inminente, desestabilizando incluso a quienes no sufrieron pérdidas materiales”, afirma Hidalgo.
Este fenómeno altera la percepción del tiempo y del espacio, provocando síntomas físicos reales como mareos constantes y la persistencia de la sensación de que el suelo se sigue moviendo. «No se trata de una patología de oído, sino de una respuesta biológica normal ante la sacudida orgánica que genera la saturación por incertidumbre”, agrega.
Impacto en las capacidades cognitivas
Junto al malestar físico, es completamente normal experimentar:
- Fallas en la memoria inmediata.
- Dificultad severa para concentrarse en las tareas diarias.
- Bloqueos al tomar decisiones sencillas.
“La energía mental se encuentra monopolizada por el instinto de preservación, dejando al individuo en un estado de dispersión que es compartido de forma colectiva”, comenta la psicóloga.
Herramientas psicológicas para afrontar la crisis constitucional
Frente a una crisis sísmica, la primera gran herramienta terapéutica es comprender que experimentar miedo, taquicardia, llanto o temblores corporales representa una reacción normal ante una situación completamente anormal. Bloquear, reprimir o forzar un estado de bienestar artificial solo acumula una tensión interna que estallará más adelante.
- Permite la descarga emocional: Llorar y aceptar que el cuerpo tiemble es la vía natural para liberar la sobrecarga de adrenalina.
- Dosifica la información: En la era digital, la sobreexposición a imágenes y videos impactantes perpetúa el estado de alerta. Conocer lo indispensable para mantenerse a salvo es suficiente.
- No minimices el dolor ajeno: La contención exige una validación absoluta del sufrimiento del otro. Ante alguien que manifiesta terror, la peor respuesta es decir “no pasa nada”. El abordaje correcto implica escuchar, acompañar en la calma e invitar a respirar despacio.
Resiliencia comunitaria y preparación
Para mitigar la alteración emocional, se deben evitar discusiones innecesarias, practicar ejercicios de respiración pausada y realizar actividades lúdicas (juegos de mesa o lectura). En el caso de los niños, el dibujo libre es un canal excelente para que expresen su percepción del sismo; los adultos deben escucharlos sin juzgar y validar sus miedos.
Asimismo, la organización familiar es la primera línea de defensa. Mantener la unión en el hogar, distribuir tareas y tener listo el morral de emergencia (con documentos, agua, linterna, pito, radio de pilas y medicinas básicas) aporta una sensación real de control y seguridad.
Recomendaciones prácticas para recuperar la calma
Si te encuentras abrumado por las réplicas, sigue estas pautas de salud mental:
- Acepta tus reacciones: Reconocer que la tristeza, irritabilidad o culpa son respuestas al estrés reduce la preocupación de estar perdiendo el control.
- Prioriza tu seguridad: Verifica que tú y tus seres queridos estén en un lugar seguro. Sentirse protegido es el primer paso para la recuperación mental.
- Recupera la rutina poco a poco: Volver a horarios regulares para dormir, comer, trabajar o estudiar devuelve la sensación de estabilidad.
- Practica técnicas de relajación: La respiración lenta y profunda, la relajación muscular progresiva o el mindfulness disminuyen la activación del sistema nervioso.
- Limita el consumo de alcohol: Aunque parezca aliviar el estrés, suele empeorar la ansiedad y el estado de ánimo a mediano plazo.
- Busca ayuda profesional: Si después de varias semanas el miedo intenso, las pesadillas o la ansiedad interfieren significativamente con tu vida cotidiana, consulta con un especialista.
Directorio de atención psicológica gratuita en Venezuela
Ante el impacto emocional generado por los sismos, diversas instituciones públicas y privadas han activado servicios de orientación emocional para la población:
- Línea Nacional de Apoyo: Se activó la línea telefónica gratuita 0800-AYUDA01 (0800-2983201), atendida por un equipo de psicólogos y psiquiatras para brindar soporte emocional.
- Hospital Psiquiátrico de Caracas: Ofrece atención especializada con más de 15 profesionales. Para solicitar una cita, debes enviar un mensaje directo a su cuenta de Instagram: @hospitalpsiquiatricodecaracas, incluyendo tu nombre, apellido, número de teléfono celular y descripción de síntomas.
- Municipio Guaicaipuro (Miranda): El alcalde Farith Fraija anunció un servicio gratuito de atención psicológica y orientación familiar en la sede social del municipio. Quienes no puedan trasladarse pueden comunicarse al 0412-6194970. Se garantiza la continuidad del tratamiento en la red de Centros de Orientación Familiar.
- PLAFAM: La organización habilitó su línea gratuita de atención psicológica para ofrecer apoyo ante el miedo y la angustia a través del número 0412-2273712.
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