Cada vez son más las personas en Maturín que se suman con sus donativos para los afectados del terrible terremoto que afectó a varios estados, entre ellos, La Guaira.
La solidaridad se ha hecho sentir en diversos sectores de la capital monaguense, donde gremios de transporte, trabajadores y la sociedad civil han activado múltiples puntos de recolección para llevar insumos de primera necesidad a las familias damnificadas por el desastre natural.
Uno de los principales centros de acopio se instaló en el Terminal Interurbano de Maturín. Allí, el bloque de transportistas organizados unió esfuerzos para convocar a toda la ciudadanía a aportar su grano de arena en estos momentos tan difíciles para el país.
«Nos encontramos acá reunidos como una unidad de recolección de todo lo que puedan apoyarnos, porque esto va a ir dirigido directamente a la ciudad de Caracas y al estado La Guaira. De verdad se los agradeceríamos, vamos a estar acá todo el día. Estamos unidos todos nosotros y todas las personas que puedan apoyarnos», expresó Liany Pérez, vocera del grupo.

Asimismo, la red de solidaridad se ha extendido a otros puntos clave de la ciudad.
En la estación de servicio La Esmeralda, choferes y trabajadores del sector aeroportuario también se organizaron para recolectar ayuda humanitaria, demostrando que el gremio del transporte está plenamente comprometido con la causa.

«En estos momentos estamos en compañía de todos los compañeros acá, miembros de la cooperativa, haciendo un pequeño donativo para todas aquellas personas que de una u otra forma están sufriendo el embate de la naturaleza», manifestó Franklin Hernández, representante de la Cooperativa Taxi Express del aeropuerto.

Hernández detalló que se encuentran recibiendo agua, pañales, ropa usada en buen estado y alimentos no perecederos. El representante gremial aseguró que él mismo se encargará de coordinar la logística para que los insumos lleguen de forma segura y directa a los encargados del centro de acopio principal para su posterior traslado a las zonas afectadas.
Fotos: Juan Carlos Goitía