Mundo

Crece en Perú la demanda de chaquetas blindadas ante el auge de la extorsión y ataques a transportistas

La crisis de inseguridad está afectando tanto a la población peruana como a la comunidad de migrantes venezolanos

Ante la creciente ola de inseguridad ciudadana que azota a diversas regiones de Perú, el mercado de la seguridad personal ha registrado un notable incremento en la demanda de chalecos antibalas camuflados en chaquetas de uso diario. Esta alternativa busca ofrecer protección a los usuarios frente a posibles ataques armados sin comprometer la discreción en la vía pública.

De acuerdo con un reporte del canal local Panamericana, estas casacas blindadas ofrecen un nivel de protección balística equivalente al de un chaleco convencional, pero bajo una apariencia urbana y común.

El experto en seguridad táctica, Johan Tintaya, señaló que el perfil del comprador ha cambiado drásticamente debido al avance de la delincuencia:

«La demanda ya no se limita exclusivamente al personal de seguridad privada o a altos ejecutivos; ahora incluye a transportistas, pequeños comerciantes y ciudadanos comunes que buscan reducir riesgos en sus actividades cotidianas», explicó Tintaya, destacando que los usuarios priorizan diseños que combinen comodidad y blindaje imperceptible.

La extorsión golpea a la comunidad extranjera

El auge de este mercado coincide con un repunte de violencia vinculado a mafias de extorsión y cobro de cupos, delitos que han cobrado la vida tanto de ciudadanos locales como de migrantes venezolanos dedicados al comercio y al transporte público.

Entre los casos más graves que dinamitaron la preocupación social en la capital peruana destacan:

  • El caso de Daniel José Cedeño Alfonso: Conductor venezolano de la empresa de transportes Lipetsa, asesinado a tiros mientras cubría su ruta cerca del hospital María Auxiliadora, en el distrito de San Juan de Miraflores (Lima). Este crimen provocó un paro masivo de transportistas que exigían garantías mínimas de seguridad para operar.
  • El homicidio de Edgar Alexander Vargas Solís (47): Conductor de transporte público atacado bajo la modalidad de emboscada. Un delincuente fingió ser pasajero para detener la unidad, permitiendo que su cómplice abordara el vehículo por la fuerza y disparara directamente contra la víctima.

Las investigaciones policiales confirman que ambos homicidios forman parte del modus operandi de bandas criminales organizadas que apuestan por la violencia letal como mecanismo de presión contra quienes se niegan a pagar extorsiones. Frente a este panorama y la percepción de desprotección, el uso de indumentaria blindada sigue consolidándose como un recurso de supervivencia en el sector productivo formal e informal.

Vía Diario 2001

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

Back to top button

Acceder

Registro

Restablecer la contraseña

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico y recibirás por correo electrónico un enlace para crear una nueva contraseña.