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Reportan más de 20 años de abandono en la calle Carabobo del centro de Maturín

Ante la falta de respuestas, los vecinos y comerciantes con sus propios recursos, han tenido que rellenar los enormes baches

En estado de deterioro se encuentra la calle Carabobo, ubicada en pleno casco central de Maturín. La arteria vial que conecta con la calle Chimborazo, se ha convertido en un laberinto de huecos y fallas asfálticas que dificulta el tránsito vehicular y peatonal, afectando de forma directa la actividad comercial y la calidad de vida de los residentes de la zona.

A pesar de ser una vía concurrida que alberga peluquerías, licorerías y diversos negocios, los afectados aseguran que la última vez que la calle recibió mantenimiento integral fue hace más de dos décadas. Ante la falta de respuesta institucional, los propios vecinos y comerciantes, con sus propios recursos, han tenido que rellenar los enormes baches con escombros para poder mantener el acceso a sus hogares y locales.

«Esta calle tiene más de 20 años sin asfaltado. Como yo tengo mi camioncito, he tenido que tapar toda la parte de afuera a puro relleno. Vinieron, trabajaron, metieron unos tubos y más nunca volvieron a arreglar esto. Dejaron ese poco de escombros y se fueron», comentan los comerciantes, quienes prefirieron el anonimato.

Fallas del servicio de aguas negras y potable

A la grave situación de vialidad se le suma el colapso del sistema de aguas servidas. Los habitantes denunciaron que cada vez que llueve, las cloacas se desbordan inundando la vía principal, una situación insostenible para un sector que se encuentra en el corazón de la capital monaguense.

Por si fuera poco, la escasez de agua potable agrava la emergencia sanitaria en el sector, el cual depende de la planta de Bajo Guarapiche. Los comerciantes denuncian una alarmante contradicción: los recibos del servicio de agua y luz siguen llegando de manera puntual y con cobros constantes, a pesar de que los grifos permanecen completamente secos.

«El agua tiene años que no viene por aquí. A veces llega un chorrito y con una bombita es que uno medio la agarra, pero la mayoría de las veces la bomba de la planta está rota y el agua no sube para acá porque esto es una zona alta. ¿Cómo vienen cobrando agua y luz si no recibimos nada?».

Para poder subsistir y mantener las puertas de sus negocios abiertas, tanto comerciantes como vecinos se ven obligados a pagar a camiones cisterna privados, mientras que aquellos que no cuentan con los recursos financieros dependen de la solidaridad de los vecinos que poseen vehículos para trasladar el recurso desde otras zonas. Los afectados exigen una solución urgente que abarque el plan de asfaltado, la reparación del sistema de cloacas y la regularización del suministro de agua.

Fotos | Juan Goitía

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