Más allá de las celebraciones comerciales, la paternidad representa un compromiso que redefine vidas. Hoy en su día, padres maturineses compartieron sus testimonios sobre lo que significa asumir este rol en la sociedad actual, coincidiendo en que la presencia constante, el afecto y la responsabilidad afectiva son las verdaderas claves para forjar el futuro de los hijos.
Para muchos, ver nacer y crecer a sus hijos constituye la realización de un proyecto de vida fundamental.
Edwin Torrealba describió la experiencia como el cumplimiento de un anhelo profundo. «Para mí ser papá es increíble; uno de mis sueños era serlo y hoy tengo a mis dos hermosas hijas, que son lo que siempre soñé. Es un sentimiento muy especial. El consejo que le doy a los demás es que sean padres presentes; no de esos que solo aportan lo material, sino que también entreguen amor y protección», destacó.
De igual manera, Elio Curapa, expresó el orgullo de haber consolidado su hogar. «Estoy contento de ser padre de mis dos preciados hijos, ellos son lo mejor que me ha pasado. Siempre soñé con tener mi familia. Mi consejo es que hagan felices a sus hijos, pasen tiempo de calidad con ellos, compartan y disfrútenlos al máximo», resaltó.
El sueño de la paternidad y el valor del tiempo
Por su parte, Robert Guatarasma, padre de tres hijos, define la paternidad como una bendición que exige ser un ejemplo diario. «Mi trabajo siempre ha sido educarlos, criarlos de la mejor manera y estar siempre para ellos. A todos los padres les pido que se porten bien, hagan las cosas de forma correcta y busquen ser la mejor versión para sus hijos», enfatizó.
De igual forma, Ernesto Serrano, quien ha guiado la crianza de seis hijos, respaldó esta postura señalando que la experiencia es de las más complacientes del mundo, pero exige un gran compromiso. «La responsabilidad y el estar presentes en cada etapa del crecimiento de los hijos es algo primordial», aseveró.
Asimismo, Aníbal Jiménez, padre de tres niños, calificó el ver crecer a sus hijos como «un sentimiento hermoso», pero aprovechó el espacio para enviar un mensaje directo a la juventud. «Aconsejo a los papás jóvenes que cuiden de sus hijos y que no los abandonen, porque al final del día, quienes sufren las consecuencias de esos errores son los más inocentes».
A través de estos testimonios, la comunidad de Maturín recuerda que el verdadero valor de ser padre no se mide en bienes, sino en el legado de amor, tiempo y valores que se siembran en el hogar de forma cotidiana.





Fotos | Arialex Brazón