La psicopedagoga Carmen Cecilia Ramírez subrayó una serie de recomendaciones para la atención de niños, los que tienen condiciones neurodivergentes y niños neurotípicos ante catástrofes naturales como la que sufrió la nación el pasado 24 de junio.
La especialista señaló que tras el reciente doblete sísmico, la suspensión de actividades escolares ha alterado la rutina de los más jóvenes. Ante el aislamiento en las instituciones educativas, advirtió que los pequeños suelen manifestar energías que parecen inagotables, por lo que resulta fundamental que los padres diseñen un plan de acción estratégico para evitar el aburrimiento y canalizar el estrés de forma positiva en el hogar.
Con el objetivo de mantener a los niños entretenidos y estimulados, Ramírez propuso diversas dinámicas lúdicas y educativas que pueden implementarse rápidamente con materiales cotidianos. Entre ellas, destacó actividades como «el restaurante en casa» donde los niños diseñan menús y practican matemáticas básicas, búsquedas del tesoro para fomentar la concentración, y experimentos científicos sencillos utilizando vinagre y bicarbonato.
«Lo más importante es que ellos sientan que están haciendo algo importante. A veces, involucrarlos en tareas del hogar como si fueran retos, por ejemplo ‘el desafío de organizar los libros por colores’, también los mantiene ocupadísimos y muy orgullosos de ayudar», afirmó la psicopedagoga.


Asimismo, la experta hizo un llamado a los adultos para que sintonicen con el estado emocional de sus hijos, dejando de lado temporalmente las tensiones del entorno para conectar a través del juego compartido.
«Es necesario que los padres y representantes dejen de un lado sus ocupaciones y preocupaciones para que se involucren en las actividades diarias de sus pequeños, ya que ellos no saben cómo entender realidades que ocurren en su entorno», enfatizó Ramírez.
Para lograr este acercamiento, sugirió alternativas familiares que transforman el día a día en una experiencia divertida, tales como dibujar, jugar a las escondidas, cocinar postres o realizar jornadas de limpieza cronometradas en las que se asignen penitencias lúdicas a los miembros de la familia que no cumplan el tiempo establecido.
De esta manera, abordó uno de los factores de riesgo más críticos en el contexto actual de crisis: la sobreexposición digital y el consumo pasivo de contenidos alarmantes.
«Es vital supervisar y, si es posible, evitar el uso de las pantallas. En los últimos días estamos expuestos a gran cantidad de información y material audiovisual con contenido de imágenes fuertes debido al doble terremoto ocurrido el pasado 24 de junio; de esta manera estarán protegiendo la salud mental de los pequeños de la casa», resaltó.