Los centros de votación en Israel cerraron la noche de este martes en una jornada electoral decisiva en la que ni el actual primer ministro, Benjamin Netanyahu, ni su principal rival, el general retirado Gadi Eisenkot, tienen asegurada la mayoría de 61 escaños necesaria para gobernar en el Knéset (parlamento israelí), según reportó la agencia de noticias Associated Press (AP). Ante este escenario de alta fragmentación política, el país se encamina a semanas de intensas negociaciones para conformar una coalición de gobierno o, en su defecto, a la convocatoria de un nuevo proceso electoral en los próximos meses.
El sistema político israelí se basa en la representación proporcional por partidos y no por candidatos individuales. Esta estructura impide que una sola agrupación obtenga la mayoría absoluta de 61 de los 120 escaños del parlamento, obligando a los líderes de las formaciones con mayor votación a buscar alianzas con partidos más pequeños.
10:00 p.m. hora local
Tras la divulgación de las encuestas a boca de urna por parte de las cadenas de televisión locales al cierre de las urnas (a las 10:00 p.m. hora local), comenzará la etapa formal de negociación.
Mientras, el presidente de Israel, Isaac Herzog, cuyo rol es principalmente ceremonial, sostendrá reuniones con los líderes de las distintas fuerzas parlamentarias para encomendar la formación de gobierno al candidato con mayores probabilidades de construir una coalición sólida.
El candidato designado dispondrá de un plazo máximo de seis semanas para concretar un acuerdo mayoritario. Durante este periodo, los partidos minoritarios adquieren un peso decisivo en las negociaciones, donde suelen exigir cargos ministeriales, asignaciones presupuestarias o compromisos legislativos específicos a cambio de su respaldo.
En el panorama actual, los partidos liderados por ciudadanos árabes podrían jugar un rol clave en el equilibrio parlamentario. Aunque los principales aspirantes han rechazado alianzas directas con estas agrupaciones, no se descarta la posibilidad de que faciliten un gobierno minoritario mediante el apoyo externo o abstenciones estratégicas en las votaciones del Knéset.
De no alcanzarse un consenso en los plazos estipulados, el país se verá obligado a repetir los comicios.
Vía El Universal