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Apagones de hasta 10 horas diarias siguen azotando a sectores de Maturín

Tras una jornada de protestas en La Pica, los ciudadanos denunciaron el incumplimiento de las promesas para reducir los cortes de energía.

‎Las comunidades de Maturín continúan sufriendo los estragos de las fallas constantes en el servicio eléctrico, con interrupciones diarias que oscilan entre las 6 y las 9 horas. En la avenida Libertador y la parroquia Alto de Los Godos, los ciudadanos señalan que los apagones se extienden de 6 a 8 horas, tanto de día como de noche, lo que impide el descanso y dificulta las actividades de quienes regresan de sus jornadas laborales.

Una situación similar se vive en varios sectores de la parroquia Las Cocuizas, donde los vecinos reportan cortes frecuentes que superan las 6 horas, afectando la conservación de los alimentos y dañando los electrodomésticos. Ante esta realidad, los afectados afirman que las promesas oficiales de reducir los horarios de racionamiento no se han cumplido.

Protestas y descontento en La Pica

Debido a esta situación, los habitantes del sector La Pica salieron a las calles el domingo 25 de octubre para protestar en contra de los prolongados cortes de energía. José Antonio Suárez, residente de la zona, relató con preocupación que la crisis se ha vuelto insostenible.

«Esta problemática la vivimos a diario; a veces la luz se va en el día y otras en la noche. Ayer salimos varios vecinos a protestar porque ya no soportamos seguir así». Suárez detalló que los apagones han alcanzado hasta 10 horas continuas, lo que provoca la descomposición de la comida y expone a la comunidad a la delincuencia, que aprovecha la oscuridad total.

Por su parte, Rafael Guzmán, otro de los afectados, agregó que las fallas de 8 a 10 horas se repiten sin tregua. «No ha pasado ni un solo día en el que no hayamos padecido por la interrupción del servicio eléctrico. Ya estamos cansados de que no den soluciones a esta problemática grave». Asimismo, señaló el peligro que la falta de energía representa para los enfermos confinados en sus hogares y la proliferación de plagas debido al calor.

Promesas incumplidas y afectación laboral

El descontento se extiende a la parroquia Las Cocuizas, donde los ciudadanos denuncian que las autoridades anunciaron una supuesta reducción en los bloques de racionamiento que jamás se materializó.

Jesenia Pérez, vecina del sector, expresó su frustración ante la falta de respuestas reales. «No se han cumplido para nada las promesas de mejorar el sistema eléctrico; no hemos visto cambios. Constantemente se va la luz y por trayectos largos», indicó, explicando que los cortes prolongados dañan los aparatos del hogar y arruinan la comida sin que se perciba ninguna mejora en el cronograma oficial.

Mientras tanto, en la avenida Libertador, el problema castiga directamente a la clase trabajadora. Luis Salgado, habitante de la zona, narró cómo impacta esta realidad en su día a día.

«En la avenida se va la luz con mucha frecuencia; casi siempre por las noches queda todo oscuro». Salgado explicó que, tras laborar durante toda la jornada, llegar a casa sin suministro eléctrico multiplica exponencialmente las complicaciones para descansar y atender las necesidades básicas.

Ante este panorama de inestabilidad, protestas de calle y pérdidas materiales, las comunidades de Maturín exigen a las instancias competentes que dejen atrás las promesas vacías y garanticen una solución definitiva que estabilice el servicio eléctrico en la región.

Fotos | Juan Carlos Goitía

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