Justin Bieber consolidó este sábado su dominio en Coachella 2026 con una segunda presentación cargada de nostalgia y colaboraciones de alto calibre. El astro canadiense no solo recorrió sus orígenes con hits como Baby, Sorry y Beauty and a Beat, sino que transformó el escenario en una reunión de superestrellas que electrizó al desierto.
El momento de la noche: «One Less Lonely Girl» para Billie Eilish
El clímax emocional llegó cuando Bieber rescató del baúl de los recuerdos One Less Lonely Girl (2009), tema que no interpretaba en vivo desde 2020. En un gesto cargado de simbolismo, el cantante subió al escenario a Billie Eilish para dedicarle la serenata.
Eilish, quien ha confesado en múltiples ocasiones ser una ferviente admiradora de Bieber desde su infancia, se mostró visiblemente conmovida mientras permanecía sentada en el centro del escenario. El momento fue orquestado con complicidad familiar: un video compartido por la creadora de contenido Claudia Sulewski reveló a Hailey Bieber animando a Eilish minutos antes de su aparición.
Un desfile de invitados de lujo
A diferencia de su primer show, donde compartió escena con Tems y Wizkid, esta segunda noche Bieber renovó su nómina de aliados. Mientras que el artista Dijon repitió su participación, la tarima recibió por primera vez en esta edición a figuras como Sexyy Red, Big Sean y la multipremiada SZA.
La colaboración con SZA destacó especialmente durante la interpretación de Snooze, un tema que ya habían presentado juntos en 2025 en el SoFi Stadium de Los Ángeles. Bieber también aprovechó el espacio para rendir homenaje a sus influencias con una aclamada versión de Cry Me a River de Justin Timberlake.
Con este segundo asalto en Coachella, Bieber no solo reafirma su vigencia técnica, sino su capacidad para conectar el pasado de su carrera con el presente de la industria musical global.
Vía Globovisión