La presidenta de Perú, Keiko Fujimori, presentó este martes ante la Asamblea General de las Naciones Unidas una advertencia sobre la expansión de la delincuencia organizada transnacional, a la que definió como el principal desafío de seguridad para su administración y las democracias de la región.
Durante su discurso en la sede del organismo internacional, Fujimori planteó la necesidad de declarar formalmente a estas estructuras criminales como grupos terroristas. De acuerdo con la mandataria, estas redes representan una amenaza directa contra la estabilidad institucional y la seguridad ciudadana.
Una «guerra sin fronteras»
Fujimori sostuvo que, aunque América Latina no atraviesa conflictos armados tradicionales entre Estados, la región enfrenta una modalidad de confrontación distinta impuesta por el crimen transnacional.
«El enemigo no tiene uniforme, se esconde entre la gente», afirmó la mandataria, al advertir que ante estas organizaciones no existen posibilidades reales de rendición ni de negociación de acuerdos de paz.
Entre las actividades ilícitas asociadas a estas redes, la jefa de Estado detalló:
- Tráfico ilícito: Narcotráfico, contrabando y trata de personas.
- Delitos violentos: Extorsión, asesinatos por encargo y minería ilegal.
- Poder de fuego: Un notable incremento en la capacidad bélica del armamento en manos del hampa.
Marco legal y cooperación regional
La jefa de Estado enfatizó la urgencia de «determinar y definir al enemigo» para dotar a las Fuerzas Armadas de un marco legal claro que les permita intervenir en el control del orden interno con respaldo jurídico.
En el plano internacional, destacó el compromiso de Perú en el acuerdo regional de Santiago y su reciente incorporación al Escudo de las Américas, mecanismos orientados a fortalecer la inteligencia y la respuesta operativa conjunta entre los países de la zona.
«Vamos a perseguir el crimen desde el hombre que ejecuta hasta el entramado que lo sostiene», aseveró Fujimori.
Referencia a la lucha antiterrorista de los noventa
Durante su alocución, la mandataria vinculó las medidas propuestas con la experiencia histórica de Perú frente al terrorismo interno. Recordó la estrategia aplicada durante el gobierno de su padre, Alberto Fujimori (1990-2000), y señaló que varios integrantes de las fuerzas de seguridad que participaron en esa ofensiva aún enfrentan procesos judiciales por presuntas vulneraciones al debido proceso.
Con esta intervención, la presidenta peruana buscó promover un frente común internacional para combatir organizaciones criminales que, según su diagnóstico, sobrepasan las capacidades operativas locales y operan de manera trasnacional.
Con información de Versión Final