Este 31 de octubre se celebra Halloween. Sin embargo, más allá de la dinámica festiva, la fecha continúa generando profundas controversias en torno a la moralidad, la cultura y la educación de los más pequeños.
Por un lado, un sector importante de la población en Maturín defiende la festividad bajo la premisa de que «es solo diversión». Para muchos padres, permitir que sus hijos se disfracen de superhéroes, animales o personajes fantásticos fomenta la creatividad y la sociabilidad. Al respecto, la ciudadana Andrea Rondón señaló que la celebración le parece positiva porque a los niños les encanta disfrazarse, destacando que es «algo inocente», siempre y cuando se eviten atuendos de terror o alusivos a la muerte.
En esa misma línea, Darlenis Santos expresó que ve los disfraces infantiles como una actividad inofensiva y descartó cualquier connotación maliciosa o diabólica. Al ser consultada sobre la participación de su hijo, confirmó que este año se disfrazará y que ella misma compartirá el momento festivo desde casa.
Por otro lado, existen posturas firmes que optan por prohibir la participación de los niños en estas actividades debido a convicciones ideológicas o religiosas. En la ciudad también es evidente el rechazo de quienes consideran que estas prácticas tienen un trasfondo negativo, reflejando el arraigo de valores conservadores en algunos núcleos familiares.
«Mi mamá es evangélica y aborrece este tipo de celebraciones; ella alega que son del diablo y que participar en ellas es un acto que va en contra de Dios», señaló Carelis Ruiz, ejemplificando la resistencia que aún despierta la fecha.
El significado según el cristal con que se mire
Uno de los aspectos más interesantes de esta celebración es cómo un mismo objeto o símbolo cambia radicalmente de significado dependiendo del contexto de quien lo observe:
- Para el comercio: Representa una temporada de alta dinamización económica, donde los disfraces, dulces y accesorios se convierten en productos de gran demanda.
- Para los niños: Son sencillamente juguetes, herramientas de juego y la excusa perfecta para compartir y divertirse con amigos y familiares.
- Para ciertos sectores religiosos: Funcionan como elementos que evocan doctrinas ajenas a sus creencias, vinculándolos con el misticismo o la maldad.
La perspectiva psicológica: ¿Afecta el desarrollo infantil?
Para comprender el impacto emocional de esta fecha, especialistas en salud mental infantil señalan que el contacto con el miedo, a través de disfraces o historias de terror, forma parte natural del desarrollo evolutivo de los niños, siempre y cuando se maneje dentro de los límites adecuados para su edad.
Los expertos indican que los disfraces de personajes fantásticos o de terror moderado permiten a los niños procesar sus propios temores en un entorno controlado y seguro. No obstante, advierten que la exposición a contenidos excesivamente gráficos o violentos puede generar ansiedad o alteraciones en la percepción de la seguridad en los infantes más sensibles.




Fotos | Juan Carlos Goitía