El sonido de las bandejas metálicas y el aroma a comida recién preparada, son solo recuerdos distantes en los pasillos de las principales casas de estudios superiores de Monagas. Lo que antes era un derecho garantizado y un pilar de la permanencia estudiantil, hoy se ha convertido en una estructura de cemento vacío y techos desvalijados.
Desde las aulas, el clamor es unánime, pues, profesores y dirigentes estudiantiles han levantado una bandera de auxilio, advirtiendo que la deserción académica está íntimamente ligada a la desnutrición y a la imposibilidad de costear almuerzos que oscilan entre los cinco y diez dólares diarios.
UDO Monagas: nueve años de promesas y vandalismo
En el campus Los Guaritos de la Universidad de Oriente (UDO), la situación es grave. Las autoridades académicas y estudiantes han denunciado que el comedor suma más de nueve años de inactividad. Lo que inició como un deterioro progresivo en 2016, culminó en una tragedia estructural durante el confinamiento por la pandemia en 2020. El profesor Guillermo Carreño, coordinador académico del núcleo, describe el episodio como un “saqueo brutal organizado”, diseñado para desmantelar la capacidad operativa de la institución.


Antes de esta debacle, la UDO tenía la capacidad logística de ofrecer las tres comidas diarias: desayuno, almuerzo y cena, atendiendo a un promedio de 2.000 comensales cada día.
Hoy, los más de 5.000 estudiantes que hacen vida en el núcleo deben sortear jornadas extenuantes sin sustento. Para los alumnos que residen en municipios lejanos y deben pagar alquiler, gastar en comida de calle es una utopía financiera, dejando a la deriva a quienes dependen exclusivamente de este beneficio para culminar su carrera.
UBV de Maturín: equipos de alta gama condenados al olvido
La Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV), sede Maturín, no se escapa de esta realidad. En este recinto, el servicio se detuvo abruptamente en 2020 con la llegada del COVID-19, sin embargo, el problema no fue solo la falta de insumos, sino el daño colateral por el desuso: ocho cavas cuarto y una cocina industrial de alto nivel se encuentran actualmente dañadas por la falta de mantenimiento y el estancamiento de años.


Los futuros profesionales de la UBV aseguran que han agotado las vías institucionales, enviando misivas tanto a la sede central en Caracas como a la Gobernación del estado, sin obtener una respuesta concreta.
UPEL: Una década de lucha por la dignidad alimentaria
El escenario en la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (UPEL) es, quizás, el más antiguo en su agonía. El comedor de la “Universidad de los Maestros” se encuentra paralizado desde hace más de una década. Jesús Castillo, presidente del movimiento estudiantil 100 % UPEL, recuerda con amargura que la sede sur fue una vez referencia nacional por la calidad de su servicio alimentario.
“Los estudiantes foráneos pasan hambre a diario”, sentencia la dirigencia estudiantil, subrayando que la falta de condiciones dignas impacta directamente en el rendimiento académico.



Actualmente, la situación en la que se encuentran los comedores de las universidades en Monagas es grave, por lo que el gremio de educación en la región, piden a las autoridades nacionales invertir para recuperar las infraestructuras de estas casas de estudios superiores y garantizarle un buen desarrollo académico a los futuros profesionales de la entidad.
Fotos/Juan Goitía