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Latinoamérica bajo alerta por temporada de ciclones y el regreso de El Niño

La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos ya ha definido los nombres que identificarán a los primeros fenómenos de gran intensidad

Con la llegada del mes de mayo, el continente americano se prepara para el inicio oficial de la temporada de ciclones 2026. Este ciclo meteorológico traerá consigo un incremento significativo en la frecuencia de lluvias y humedad, marcando el fin de la sequía en diversas regiones, pero también el comienzo de un período de vigilancia climática intensiva ante el riesgo de inundaciones y tormentas de gran magnitud.

Nomenclatura oficial para los primeros sistemas

La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos ya ha definido los nombres que identificarán a los primeros fenómenos de gran intensidad. La nomenclatura se divide según la cuenca de origen:

  • Huracán Amanda: Identificará al primer sistema de gran magnitud que surja en las aguas del Océano Pacífico.
  • Huracán Arthur: Designará al fenómeno inicial que se desarrolle en la cuenca del Atlántico.

La influencia de «El Niño» en 2026

El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) ha emitido una alerta temprana debido a la alta probabilidad de que el fenómeno de «El Niño» coincida con esta etapa del año. Según las proyecciones actuales, existe una posibilidad superior al 60% para el desarrollo de este evento climático.

La presencia de «El Niño» es un factor crítico, ya que suele alterar drásticamente los patrones de viento y la temperatura superficial del mar, lo que podría potenciar los efectos colaterales de los ciclones tanto en zonas costeras como en el interior de los países.

Recomendaciones y prevención

Ante un año que promete una actividad atmosférica considerablemente alta, las autoridades de protección civil instan a la población de América Latina a:

  1. Seguir informes oficiales: Consultar constantemente los boletines de los institutos meteorológicos locales.
  2. Mitigación de riesgos: Identificar rutas de evacuación y preparar kits de emergencia ante posibles inundaciones.
  3. Vigilancia constante: Mantenerse alerta ante los cambios bruscos en las condiciones de viento y precipitaciones.

La preparación previa y la atención a la ciencia meteorológica serán vitales para enfrentar un ciclo que se perfila como uno de los más activos de la década.

Con información de VTV

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