La superestrella del pop, Taylor Swift, ha dado un paso legal sin precedentes al presentar solicitudes ante la Oficina de Patentes y Marcas Registradas de Estados Unidos (USPTO, por sus siglas en inglés) para registrar su voz como una marca comercial. Esta medida surge como una estrategia de defensa ante el auge de los deepfakes y el contenido generado por Inteligencia Artificial (IA).
Una respuesta legal a los peligros de la desinformación
La iniciativa de Swift no es aislada. La cantante envió dos muestras de audio a la USPTO como prueba de su identidad vocal. En ambas grabaciones, la artista pronuncia la frase: «Hola, soy Taylor», seguida del anuncio de su más reciente álbum, The Life of a Showgirl, lanzado a principios de octubre.
Esta acción legal tiene como objetivo principal evitar que modelos de IA utilicen su timbre y entonación sin autorización, protegiendo así su propiedad intelectual y su imagen pública.
Swift ha sido vocal sobre sus temores respecto a la tecnología digital. En septiembre de 2024, la cantante condenó públicamente el uso de imágenes falsas en la campaña de Donald Trump, donde se sugería erróneamente que ella respaldaba su candidatura.
«Esto acrecentó mis miedos sobre la IA y los peligros de divulgar desinformación», expresó Swift en aquel momento a través de su cuenta de Instagram.
Con esta solicitud, la intérprete de Cruel Summer sigue los pasos del actor Matthew McConaughey, quien en enero pasado se convirtió en el primer artista en solicitar protección formal ante la USPTO contra el uso indebido de su voz por parte de modelos generativos de IA.
Un frente común en la industria del entretenimiento
La preocupación de Taylor Swift es compartida por una gran cantidad de artistas, músicos y actores que ven en la IA generativa una amenaza para sus carreras. El registro de la voz como marca comercial podría sentar un precedente legal en la industria, obligando a las empresas tecnológicas a establecer filtros más estrictos y a pagar regalías por el uso de identidades vocales famosas.
Por ahora, la solicitud de Swift se encuentra en proceso de revisión, pero su impacto ya resuena como una de las batallas más importantes por los derechos de autor en la era digital.
Con información de Versión Final