Maturineses aseguran que los carritos por puestos son una salvación en las horas pico cuando desaparecen algunas rutas, pero que el pasaje es ‘súper caro’. Ante la marcada falta de unidades de transporte durante los momentos de mayor afluencia de pasajeros, esta modalidad de transporte privado se ha convertido en la única alternativa viable para que cientos de ciudadanos puedan llegar a sus destinos, aunque el costo afecte severamente la economía familiar.
La falta de planificación y la desaparición temporal de las rutas tradicionales en los momentos de mayor demanda, obligan a los usuarios a depender de estos vehículos. Para muchos, la odisea diaria de retornar a sus hogares al final de la jornada laboral o escolar se resume en largas esperas que terminan cediendo ante la necesidad de abordar un carrito por puesto, sin importar el impacto financiero.


«Para La Cruz cobran al menos 400 o 500 bolívares, un pasaje que no todos podemos costear y genera una preocupación cada vez que debemos salir a hacer diligencias, trabajar o ir a estudiar», agregó Carolina Núñez.
Esta tarifa, que multiplica significativamente el costo del pasaje urbano legalmente establecido, mantiene en vilo a las comunidades periféricas de la capital monaguense. Los residentes de sectores como La Cruz, Las Carolinas, Los Samanes, entre otros expresan que la frecuencia de estos gastos es insostenible a largo plazo, devorando gran parte de los ingresos mensuales en concepto de movilización básica.



«A veces preferimos esperar horas a ver si pasa un autobús, pero cuando cae la noche no queda otra opción que pagar lo que piden los carritos. Es una elección entre la seguridad de llegar a casa o quedarnos limpios», dijo Martín Sánchez, otro usuario.
Ante esta realidad, los afectados solicitan a las autoridades competentes en materia de transporte público y vialidad de la municipalidad, que realicen una fiscalización más rigurosa de las tarifas exigidas durante las horas pico.
Fotos | Juan Goitía