Tras un breve período de relativa estabilidad, los habitantes de diversos sectores de Maturín vuelven a reportar prolongados cortes eléctricos que superan las seis horas diarias de racionamiento. Esta alarmante interrupción del servicio ha reavivado el malestar colectivo en el estado Monagas, donde los afectados describen la situación como una fuente permanente de angustia y estrés.
La crisis se ve agravada por una ola de calor extremo que azota a la región, lo que impide el uso de equipos de refrigeración o ventilación, altera las rutinas domésticas y sabotea el descanso nocturno de los ciudadanos.



Habitantes de diversos sectores de Maturín, entre ellos Paramaconi, Los Cortijos, Los Guaritos, Juanico, Rosa Inés y Parare, denuncian las prolongadas jornadas a oscuras que han tenido que sortear durante los últimos días. Esta realidad se repite en comunidades como El Paraíso, Los Cocos, Zona Industrial, la avenida Bella Vista, Valenzuela, La Orquídea, 5 de Julio, La Toscana, La Muralla, Santa Inés y Villa Heroica, cuyos vecinos relatan el impacto de los recientes cortes eléctricos.
«Ayer en la mañana, el servicio eléctrico en Juanico se interrumpió desde el mediodía hasta las ocho de la noche. Con estas fuertes temperaturas, la luz se vuelve a ir debido al intenso calor. Es una situación muy estresante, sobre todo por las altas temperaturas y las fallas concurrentes en el suministro de agua», manifestó Rosa Mendoza, residente de la zona.
Situación en parroquias lejanas
En otras comunidades, como las ubicadas en la vía hacia La Pica, los cortes del servicio se prolongan hasta altas horas de la noche, afectando el descanso nocturno de las familias.
«El lunes el servicio se interrumpió durante cinco horas y no regresó sino hasta la medianoche. Nos habían hecho creer que los racionamientos habían disminuido, pero no; ahora son más constantes, la luz va y viene. Provoca salir corriendo porque con este calor es imposible tener calidad de vida. Uno hace el esfuerzo de comprar un aire acondicionado para estar cómodo, pero como la luz se va tanto, el aparato prácticamente no sirve para nada», denunció Ana Brito.



Las deficiencias en el suministro eléctrico no solo afectan a los hogares, sino que también merman el rendimiento académico y restringen el desarrollo cotidiano de los estudiantes universitarios y escolares en la ciudad.
«Por un tiempo la situación pareció mejorar, pero los cortes de luz han vuelto a prolongarse entre tres y seis horas. Estudiar a diario sin electricidad es sumamente difícil; la falta de carga en el teléfono y la pérdida de la señal de internet me impiden acceder a los libros digitales e investigar, algo que resulta crítico en una carrera como Medicina», explicó la estudiante Luismar Morales.
Aunque en sectores como La Puente algunos vecinos reportan no haber sufrido cortes recientes, la percepción generalizada en gran parte de Maturín es que los racionamientos continúan aplicándose de forma estricta y sectorizada. Ante esto, la población sigue a la espera de soluciones definitivas por parte de las autoridades.
Fotos/Juan Goitía