Las olas de calor sin precedentes en Europa occidental han afectado con pérdidas económicas multimillonarias y tendrán consecuencias a largo plazo. Los expertos señalan que las empresas tienen dificultades para hacer frente a las altas temperaturas, la transición a la energía alternativa está empeorando la situación y la población está sufriendo las peores consecuencias.
Al menos 3.700 personas fallecieron en el mes de junio por las altas temperaturas en Francia, Países Bajos y Bélgica. Durante la ola de calor del 20 al 28 de junio, el mayor número de muertes se registró en el país galo, donde el saldo asciende a 2.025 muertos. Bélgica reportó 1.200 decesos, mientras en Países Bajos el calor fue la causa del fallecimiento de unas 480 personas. Las víctimas mortales son principalmente personas mayores.
Además, el calor obligó al cierre de escuelas y a la cancelación de eventos públicos; algunos hospitales fueron declarados en estado crítico, los sistemas de refrigeración de las fábricas fallaron y los sistemas de información colapsaron, el transporte se vio interrumpido e incluso varios reactores nucleares tuvieron que ser apagados por falta de agua para refrigerarlos.
Riesgo para la economía
La aseguradora alemana Allianz Trade analizó cómo las olas de calor afectan a la economía de la UE. «El calor extremo se está convirtiendo en un riesgo económico estructural, y Europa está significativamente expuesta a él», señaló la compañía en su informe.
Según la aseguradora, para 2030 las pérdidas acumuladas del PIB en los países más expuestos al aumento de las temperaturas podrían alcanzar entre el 5 % y el 7 %. Francia, que encabeza la lista, podría perder 240.000 millones de dólares debido a las olas de calor en los próximos cinco años; Italia, 147.000 millones; Alemania, 131.000 millones; y España, 120.000 millones.
«De hecho, la incómoda verdad es que las olas de calor han pasado silenciosamente de ser un ‘fenómeno meteorológico’ a una ‘variable macroeconómica’. El termómetro, resulta, se ha convertido en un indicador adelantado», afirmó el director global de investigación macroeconómica de IN, Carsten Brzeski.
Reducción de la productividad laboral
Según el informe, las olas de calor provocan pérdidas de productividad. A temperaturas superiores a 30 °C, la productividad disminuye aproximadamente un 3 % por cada grado adicional. Este descenso se debe al esfuerzo físico, el deterioro cognitivo y la falta de sueño.
«Francia trabaja a cámara lenta», declaró el presidente de Medef, Patrick Martin, la principal organización empresarial francesa, donde agregó que el calor «inevitablemente interrumpe el flujo de trabajo y provoca una disminución de la productividad».
Vía VTV