
Detrás de cada marca y cada medalla de Ottaynis Febres existe un engranaje perfecto entre el sacrificio personal y la lealtad incondicional. En este camino hacia los Juegos Olímpicos Los Ángeles 2028, la atleta monaguense no lanza sola: lo hace con la bendición de una bisabuela que guía su rastro desde la eternidad y el respaldo de un entrenador que, desde el primer día, vio en ella el fuego de una campeona.
La joven monaguense ha sido reconocida por su talento innato en la disciplina de lanzamiento de disco, destacando por batir récords nacionales en categorías juveniles. Pero más allá de eso, Ottaynis ha demostrado que con disciplina, constancia y dedicación se pueden lograr grandes cosas, guiada por dos grandes ejemplares como lo fue su bisabuela Mercedes, quien ha sido su motor en todo su proceso para lograr el éxito deportivo, sin dejar de mencionar a su guía y entrenador Roberto Lanz Milano, una figura clave en su desarrollo técnico.

Los inicios de una joven soñadora
Cada atleta esconde una historia donde el esfuerzo y la convicción son el único camino al podio. Tal es el caso de Ottaynis, el orgullo del sector Alto Guri en Maturín, quien jamás imaginó que se convertiría en una de las mejores lanzadoras de disco del país, ostentando hoy un doble récord y rozando la marca absoluta. Su camino no fue sencillo: para costear sus estudios y el sustento de su hogar, trabajó limpiando casas, en peluquerías y en puestos de comida rápida. Dividiendo su vida entre tres empleos, el liceo y la pista, demostró que la disciplina no conoce excusas. “Fue un sacrificio al principio; tocaba trabajar, entrenar e ir al liceo a entregar las tareas”, recuerda quien hoy es un ejemplo de superación para la juventud deportiva monaguense.
“Tras los Juegos Nacionales, el gobernador nos otorgó el premio por la medalla; en ese momento recibí 600 dólares, un ingreso extraordinario que transformó la economía de mi hogar. Poco después cumplí la meta de entrar a la selección nacional y los ingresos mejoraron: llegaron más medallas, premios y becas. Fue entonces cuando pude retirarme de mi empleo en una agencia de viajes para dedicarme por completo al deporte de alto rendimiento”, relató Febres.

El mensaje de Febres para las nuevas generaciones:
“El deporte no solo forma atletas, forma seres humanos para la vida; la calidad humana de un deportista siempre marca la diferencia. Mi invitación a los jóvenes es a que se olviden del ocio y comiencen a construir sus propios proyectos de vida. Atrévanse a ser diferentes, a romper patrones y a entender que cada sacrificio que hacen hoy, mañana será una recompensa. Tengan la certeza de que todo ese esfuerzo rendirá frutos de la mejor manera”, aconseja la atleta.
En la victoria de Venezuela en el Clásico Mundial de Béisbol, el pelotero Ezequiel Tovar reflexionó que ‘Dios no se queda con el sudor de nadie’. La historia de Ottaynis es el vivo reflejo de esa premisa; tras largas y agotadoras jornadas divididas entre el trabajo y las aulas, hoy recoge su recompensa y se permite soñar con alcanzar la gloria en los Juegos Olímpicos de 2028.
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