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Parque Rómulo Betancourt de Maturín sepultado bajo montañas de basura

Lo que en el pasado fue un pulmón vegetal y centro de recreación para las familias de Maturín, hoy agoniza entre escombros y desidia

El Parque Rómulo Betancourt, concebido como un espacio vital para el esparcimiento en Maturín, presenta hoy un alarmante estado de abandono. Sus antiguas áreas verdes han sido reemplazadas por cúmulos de desechos y malos olores, deteriorando la calidad de vida en los sectores adyacentes.

Esta crisis ambiental afecta directamente a los residentes de la comunidad La Nueva República. Julio César Rocío, vecino de la zona, denunció que las autoridades competentes han ignorado las múltiples solicitudes formales enviadas para exigir maquinaria de limpieza.

«Hemos hablado repetidamente con el personal de aseo para que envíen maquinaria y remuevan los escombros, pero nos ignoran por completo. Hay tantos desechos que el camino quedó bloqueado. Los vecinos y yo limpiamos constantemente, pero cada tarde los camiones de basura vuelven a descargar montañas de desperdicios aquí; esto es una locura», lamentó.

La acumulación de desechos urbanos y escombros ha disparado la proliferación de moscas, larvas y roedores, transformando la zona en un foco de infección para las familias. Argelia Arriba, residente del sector, advierte que la conversión del parque en un vertedero clandestino vulnera la salud y la seguridad pública, afectando principalmente a los niños.

El espacio, que antes congregaba risas y deporte, hoy ahuyenta a los visitantes por los olores nauseabundos y la presencia de aves carroñeras. A este panorama se suma la inseguridad generada por el abandono del lugar y la presencia de personas en situación de calle, lo que incrementa el temor en la comunidad.

El lamento del deporte y la recreación

El deterioro del parque también representa una pérdida irreparable para los vecinos que usaban sus instalaciones para mantenerse activos. Adrián Maza, residente de la zona, recuerda con nostalgia la dinámica del lugar antes de que el abandono tomara el control.

«Aquí la gente venía a hacer deporte todas las mañanas y a sentarse por esta zona. Ahora no viene nadie, todo está abandonado. Nosotros hacíamos lo posible por mantenerlo limpio y adornábamos con plantas. Incluso había máquinas de ejercicio que terminaron sepultadas bajo la basura», relató con indignación.

Ante el abandono institucional, los residentes exigen la intervención del gobierno y proponen recuperar el área para transformarla en una plaza moderna. Así, buscan devolver la dignidad y la vida comunitaria a este emblemático rincón de Maturín.

Fotos | Arialex Brazón

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