Luego de que la Alcaldía de Maturín exhortara a los comerciantes del centro a retirar las cornetas y reproductores de voz de los espacios públicos, un recorrido de supervisión constató que la gran mayoría de los establecimientos acató la medida, sin embargo, en la intersección de la calle Monagas con el Bulevar Arriojas aún se registran comercios operando con equipos a elevado volumen hacia la vía pública, incumpliendo las disposiciones vigentes sobre la contaminación acústica.
Comerciantes y transeúntes habituales han calificado la acción institucional como un avance positivo para la convivencia, destacando que el ruido excesivo afectaba la salud visual y auditiva de miles de maturineses que circulan a diario por este sector.
«Agradecemos que las autoridades finalmente hayan tomado cartas en el asunto. Transitar por el centro era insoportable debido a la competencia de volumen entre las tiendas; ahora se percibe un ambiente mucho más tranquilo para caminar y realizar compras», expresó la ciudadana Rosa Vallejo.






Por su parte, el sector comercial ha reaccionado de forma mayoritariamente receptiva ante las inspecciones del fiscalizador municipal. Diversos dueños de negocios manifestaron su disposición de colaborar con el reordenamiento del casco central, adaptando sus estrategias promocionales a métodos que no alteren la tranquilidad pública ni violen las normativas ambientales.
«Entendemos que debemos adaptarnos a las normas de convivencia ciudadana. Aunque la música atrae clientes, reconocemos que el exceso de volumen generaba molestias; por ello, decidimos retirar los equipos de la fachada e invertir en estrategias de publicidad digital», afirmó Elibeth González, comerciante del bulevar Arrioja.
María José Febres, directora de Ingeniería Municipal, indicó que el artículo 110 de la Ley del Ambiente establece sanciones que van desde las 300 hasta las 600 unidades de cuenta dinámica. Esta penalización se calcula con base en la moneda de mayor valor fijada por el Banco Central de Venezuela.
Fotos/Juan Goitía