En un giro determinante para el proceso electoral peruano, el jefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), Piero Corvetto, presentó su renuncia este martes. La decisión se produce tras una semana de intensas críticas y acusaciones debido a la lentitud en el conteo de votos de la primera vuelta presidencial.
En su carta de dimisión, dirigida a la Junta Nacional de Justicia (JNJ), Corvetto calificó su salida como un paso «necesario e impostergable». Según el funcionario, su retiro busca garantizar que el balotaje previsto para junio se desarrolle en un entorno de mayor credibilidad institucional.
Reconocimiento de fallos técnicos y operativos
La gestión de Corvetto quedó bajo la lupa tras detectarse demoras significativas en la entrega de resultados oficiales. En su misiva, el ahora exjefe de la ONPE reconoció la existencia de «problemas técnicos operativos» ocurridos durante el despliegue del material electoral en diversos puntos del país.
Ante la gravedad de las acusaciones, Corvetto instó a las autoridades a realizar una «investigación imparcial y exhaustiva». El objetivo de esta auditoría sería despejar las interrogantes que han surgido sobre la integridad del proceso y determinar las responsabilidades por las deficiencias logísticas presentadas.
Escenario de cara a la segunda vuelta
La salida de Corvetto deja al ente electoral en una situación de interinidad a pocas semanas de la elección definitiva. La JNJ deberá actuar con celeridad para designar un reemplazo que lidere la organización de la segunda vuelta, en un clima político marcado por la polarización y la vigilancia ciudadana.
Con información de El Nacional