El Gobierno de Singapur ha anunciado una actualización en sus políticas educativas que permitirá a los docentes aplicar el azote como castigo físico a alumnos varones a partir de los nueve años. La medida, que entrará en vigor en 2027, se presenta como una estrategia de «último recurso» para combatir el acoso escolar y reforzar la disciplina ante faltas calificadas como graves.
Una política de «límites firmes»
El ministro de Educación, Desmond Lee, defendió la medida ante el Parlamento, asegurando que el objetivo es establecer consecuencias «firmas y significativas» cuando otras correcciones resulten insuficientes. Según el Ministerio, la aplicación del azote seguirá protocolos rigurosos:
- Exclusividad: Solo se aplicará a estudiantes varones.
- Autorización: La aprobación final dependerá exclusivamente del director de la institución.
- Ejecución: Deberá ser realizada por profesionales habilitados para garantizar la seguridad física del menor.
- Criterio: Se evaluará la madurez del alumno y el potencial pedagógico antes de proceder.
Lee sostuvo que, según investigaciones del gobierno, los jóvenes mejoran su toma de decisiones cuando existen límites claros y consecuencias tangibles, lo que ayudaría a reducir los incidentes de intimidación (bullying).
La postura de la OMS
Pese a los argumentos de Singapur, la Organización Mundial de la Salud (OMS) mantiene una postura crítica. Cifras de agosto de 2025 indican que entre el 25% y el 50% de los niños en el mundo sufren castigos corporales en escuelas.
El organismo internacional advierte que existe una «evidencia científica abrumadora» sobre los riesgos de estas prácticas, señalando que pueden:
- Socavar la salud física y mental a largo plazo.
- Afectar negativamente el rendimiento académico.
- Dificultar el funcionamiento social y laboral en la etapa adulta.
Antecedentes: El rigor de la legislación en Singapur
Singapur es reconocido globalmente por la severidad de sus leyes, incluso en casos que involucran a extranjeros y menores de edad.
- El caso Michael Fay (1993): Un joven estadounidense de 18 años fue condenado a azotes por vandalismo. Pese a la mediación del presidente Bill Clinton, la sentencia se ejecutó, generando una crisis diplomática.
- Incidentes recientes: En abril de este año, un adolescente francés enfrentó cargos de hasta dos años de prisión por un acto de falta de higiene en una máquina expendedora, lo que refuerza la imagen de «tolerancia cero» del país asiático.
Mientras gran parte del mundo tiende a la abolición del castigo físico, Singapur se mantiene como una excepción, defendiendo su soberanía legislativa frente a las recomendaciones de organismos de derechos humanos y salud global.
Con información de Infobae