Tras la angustia y el dolor provocados por los devastadores acontecimientos vividos en el estado La Guaira el pasado 24 de junio, la luz de la esperanza vuelve a encenderse para 80 familias venezolanas que representan 235 personas, gracias al plan «Venezuela Renace».
Este miércoles 9 de septiembre, de manos del gobernador Ernesto Luna, estas personas recibieron de manera oficial un techo propio y seguro en unos apartamentos ubicados en el condominio “Dr. José Gregorio Hernández» de la urbanización La Estancia, en el sector Tipuro II de Maturín, marcando el inicio de un proceso de sanación, refugio y reconstrucción de sus proyectos de vida.
Más allá del luto, las heridas de la memoria y la pérdida de sus bienes materiales, en el corazón de estas familias no habita el desánimo, sino un inmenso y profundo agradecimiento hacia la tierra monaguense. Lejos de quedarse sumidos en el desconsuelo de la tragedia, los recién llegados han manifestado sentirse profundamente conmovidos por la acogida, el calor humano, la atención médica y el respaldo constante que han recibido por parte de los habitantes y las autoridades locales desde el primer instante en que pisaron suelo oriental.



Para muchos de los afectados, la llegada a Monagas representa el alivio de haber encontrado un brazo extendido en el momento más oscuro de sus vidas. Así lo relató uno de los beneficiarios al rememorar las difíciles circunstancias en las que salieron de su tierra natal.
«Llegamos con las manos vacías y solo lo poquito que nos quedó. Venimos de una situación que de verdad nos destruyó, pero aquí la atención ha sido excelente. Estamos muy agradecidos con todas las personas de Monagas que nos han apoyado y tendido la mano, tanto en salud como con las necesidades que estamos pasando», expresó uno de los beneficiarios.
Ese mismo sentimiento de fraternidad y contención comunitaria es compartido por los distintos testimonios que hoy le dan vida a estos nuevos apartamentos en Maturín. La calidad humana del pueblo monaguense ha sido el bálsamo necesario para afrontar el dolor por las pérdidas humanas y materiales que sufrieron durante el desastre natural.
«Venimos rotos, dolidos y bajo los escombros de esta gran tragedia que nos ha golpeado a todos. Es un dolor que enlutó a Venezuela entera y a América Latina. Mis palabras son de profundo agradecimiento al pueblo monaguense y a su gobernador, quien nos visitó desde el primer momento. La hospitalidad en Monagas ha sido maravillosa y su gente nos ha atendido de forma extraordinaria; esto demuestra la hermandad y el amor que compartimos entre compatriotas. Narrar lo que vivimos es casi imposible, pero la esperanza llegó: hoy nos sentimos acompañados y amados», aseguró Jesús Vizcaíno.






Esta experiencia de acogida ha transformado el dolor en un fuerte deseo de reciprocidad. Las familias damnificadas no solo ven a Maturín como un refugio temporal o una solución habitacional, sino como una tierra de oportunidades a la cual desean entregarle su esfuerzo, profesionalismo y trabajo diario para aportar activamente al crecimiento de la región que les abrió las puertas.
Ese compromiso de vida y fe hacia el futuro queda plasmado con especial emotividad en la voz del educador Jesús Vizcaíno, quien sintetizó el sentir de todas las familias al expresar.
Desde La Guaira dispuesto a aportar en el desarrollo de Monagas
«Nos llena de esperanza volver a conectar con la sonrisa y el calor del pueblo monaguense. Queremos que sepan exactamente qué venimos a ofrecer y cómo planeamos sumar. Contamos con un gran equipo de profesionales, gente trabajadora y preparada, lista para impulsar el progreso de esta tierra. Estamos aquí para aportar, para ser un monaguense y un maturinés más, trabajando codo a codo por el desarrollo de nuestra ciudad», señaló Vizcaíno.
Aun cuando las catástrofes naturales dejan marcas imborrables, la solidaridad y la hermandad del pueblo venezolano son capaces de superar cualquier adversidad. Monagas no solo ha entregado paredes y techos dignos, sino que le ha devuelto la paz, la dignidad y la sonrisa a decenas de hogares, demostrando que en Maturín han encontrado un verdadero y nuevo hogar.
¿Cómo son los apartamentos?
El complejo habitacional perteneciente a la Comuna Francisco de Miranda de la parroquia Boquerón consta de cuatro torres, para un total de 80 apartamentos con la consolidación de sus servicios básicos, parque infantil, churuata, capilla y áreas verdes para el vivir bien comunitario.
La infraestructura cuenta con acceso inmediato a vías arteriales, transporte público, y un entorno comercial totalmente consolidado.
Fotos/Juan Goitía