La dramática realidad golpea con fuerza el hogar de la señora Luisa Lara, de 81 años de edad, quien tras sufrir un accidente cerebrovascular (ACV) hace mes y medio, se encuentra en una situación de extrema vulnerabilidad. Sin una cama propia ni las condiciones mínimas de habitabilidad, su subsistencia depende enteramente de su hija, Yesenia Josefina Rieta de 50 años, quien también padece severos problemas de salud que le impiden trabajar y movilizarse con facilidad para gestionar apoyo institucional.
El caso, que ya empieza a conmover a los habitantes de la comunidad de Santa Inés 1, en la capital monaguense, evidencia las profundas carencias de una familia que no cuenta con los recursos económicos para costear alimentos, pañales ni los costosos tratamientos médicos que ambas requieren diariamente. La vivienda que habitan, adquirida con esfuerzo tras vender su antigua casa en La Toscana, presenta graves filtraciones en el techo de placa cada vez que llueve, empeorando el estado de postración de la octogenaria.
«Sí, necesitamos de una ayuda urgentemente. Necesitamos camas y lo que puedan ayudarnos con medicamentos», manifestó con desesperación Yesenia Rieta al describir las precarias condiciones en las que se encuentran.


Duerme en una cama prestada
Actualmente, la señora Luisa duerme en una cama prestada que su dueña ya ha solicitado de vuelta, lo que mantiene en vilo a su hija, quien contempla la dolorosa opción de cederle su propio colchón y pasar a dormir directamente en el suelo. A esta situación se suma la falta de una nevera para conservar los pocos alimentos que vecinos solidarios les donan, provocando que la comida se dañe con regularidad.
Para Rieta, acudir a las sedes de la Gobernación de Monagas o la Alcaldía de Maturín a solicitar una mano amiga se ha convertido en una misión casi imposible. Además de las dificultades de traslado debido al pésimo estado de las vías y el costo de los pasajes, ella misma sufre desde hace seis años por fuertes dolores causados por grandes cálculos renales que ameritan intervención quirúrgica, además de lidiar con tumores diagnosticados previamente.
«De verdad no hemos ido porque yo todos estos días me he sentido muy mal de salud. A veces no puedo ni caminar con el dolor y se me hace difícil», relató la afectada.
La pensión no alcanza
Asimismo, la pensión básica y los bonos gubernamentales que recibe la señora Luisa Lara apenas alcanzan los 180 bolívares en conjunto, una cifra que se disuelve antes de terminar el mes y que resulta insuficiente para cubrir las necesidades más básicas de un adulto mayor convaleciente. Ante la falta de ingresos formales, Yesenia vende dulces o colonias de manera informal para intentar conseguir el sustento diario.

Por esta razón, le hacen un llamado público y urgente al Gobernador del estado Monagas, Ernesto Luna, y a las organizaciones de beneficencia para que se aboquen a atender este caso social. Requieren con prioridad un colchón o cama clínica, medicamentos específicos para el control de la tensión y las secuelas del ACV, pañales para adultos y asistencia médica directa en el sitio para evaluar las patologías de ambas mujeres.
Fotos | Juan Goitía